24 de diciembre 2002 - 00:00

Derribo Irak un avión espía de los Estados Unidos

Irak derribó ayer un avión espía norteamericano. Se cree que este hecho podría acelerar el comienzo de la guerra. En tanto, el secretario de Defensa de los EE.UU., Donald Rumsfeld, advirtió a Corea del Norte que su país es capaz de luchar en dos conflictos al mismo tiempo. Se estima que el arsenal norcoreano podría causar más de un millón de muertos en los tres primeros días de batalla.

Derribo Irak un avión espía de los Estados Unidos
Washington (ANSA, Reuters, AFP, EFE) - En el primer incidente militar serio desde el agravamiento de la tensión entre el gobierno de George W. Bush y el régimen de Saddam Hussein, baterías antiaéreas iraquíes derribaron ayer un avión espía no tripulado de EE.UU. que sobrevolaba Irak.

Las autoridades iraquíes confirmaron el derribo en el sur del país de un avión del tipo Predator, mientras los medios de comunicación oficiales denunciaban la «loca campaña del pequeño Bush» contra Bagdad.

Según un portavoz militar iraquí, el aparato, una temible herramienta de reconocimiento, fue derribado en la zona de exclusión aérea de la región meridional «por nuestras heroicas defensas antiaéreas y en cooperación con los halcones del aire (aviación de combate) de Irak».»El aparato de espionaje entró en nuestro espacio aéreo en la mañana de hoy, procedente de Kuwait, y fue derribado al mediodía», explicó el portavoz.

En Washington, un portavoz militar denunció que los aviones iraquíes «penetraron en la zona de exclusión aérea, en el sur del país, y dispararon contra el Predator», acción que se consideró «el último capítulo en una larga lista de actos hostiles del régimen iraquí».

Irak había anunciado con anterioridad el derribo por sus defensas antiaéreas de varios aviones espía norteamericanos dentro de «las zonas de exclusión aérea». El de ayer es el primero desde el pasado verano, cuando EE.UU. comenzó la ultima andanada de amenazas militares contra el régimen de Bagdad.

Las «zonas de exclusión aérea» fueron impuestas por EE.UU. y el Reino Unido en el norte y el sur de Irak tras el fin de la Guerra del Golfo de 1991, pero Bagdad no las reconoce y alega que su establecimiento no cuenta con el aval de la ONU.

Mientras tanto, Irak intensificó sus ácidas críticas a «la loca campaña del pequeño Bush», que puede conducir a una nueva guerra en Medio Oriente con el pretexto de que el régimen de Bagdad esconde armas de destrucción masiva.

«El gobierno del pequeño Bush está lanzando una loca campaña basada en mentiras y acusaciones infundadas», publicó el diario «Al Zawra», órgano del gobernante partido Al Baaz.

El término de «pequeño» sirve a la publicación para diferenciar al actual líder norteamericano de su padre, el ex presidente
George Bush, que en enero de 1991 lideró en la Guerra del Golfo, una coalición multinacional contra Bagdad para expulsar a las tropas iraquíes de Kuwait, tras siete meses de ocupación.

La nueva vuelta de tuerca en la «guerra de palabras» entre Washington y Bagdad se produjo después de que EE.UU. calificara de «maniobra» una oferta de Irak de recibir a miembros de la CIA para que «digan a los inspectores de desarme de la ONU los lugares» en los que la administración de Bush asegura que se ocultan armas de destrucción masiva en este país.

Las críticas iraquíes siguieron también a las nuevas amenazas de Bush y del primer ministro británico,
Tony Blair, contra el régimen de Bagdad, al que acusaron de no ofrecer a la ONU detalles suficientes sobre sus programas de armas.

Mientras tanto, el diario israelí «Ma'ariv» publicó que las fuerzas armadas de ese país «ya han determinado los objetivos que atacarán en Irak» si éste lo hiciera en caso de estallar una nueva guerra en el Golfo Pérsico. Los jefes del Estado Mayor israelí están elaborando un plan ofensivo contra Irak si el gobierno se lo solicita, si ese país árabe agrediera a Israel, añade ese rotativo independiente. El ministro de Relaciones Exteriores,
Benjamin Netanyahu, que se reunió en Moscú con su homólogo ruso Igor Ivanov, declaró por su parte que es favorable a una vasta campaña de vacunación de la población civil de su país en caso de un eventual ataque estadounidense contra Irak.

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