Madrid (ANSA, La Vanguardia) - El canciller alemán, Gerhard Schröder, se distanció ayer de la postura que mantiene el gobierno socialista español respecto de Cuba, pues considera que actualmente no se dan las condiciones para « descongelar» las relaciones entre la Unión Europea (UE) y la isla.
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Así lo dijo el canciller socialdemócrata alemán en una rueda de prensa conjunta con el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, al término de la 19ª cumbre hispano-alemana, celebrada ayer en León (norte de España).
«Si las condiciones se dan, estoy a favor de un descongelamiento, pero mi impresión es que las condiciones previas, sobre todo en Cuba, aún tienen que crearse», declaró Schröder, quien respondió así cuando le fue preguntado si tiene sentido apostar por el diálogo con Fidel Castro, como propone Zapatero. «Hoy por hoy -explicó, incomodando al españollamentablemente no se dan estas condiciones, pero no quiere decir que no podamos avanzar gracias a discursos pacientes e intentos de convencer.»
Como un necesario cumplido a su anfitrión, después del desaire que le produjo y que presagia más resistencias en el bloque, Schröder elogió luego el papel «clave» que España juega en el marco europeo respecto de América latina y dijo que no por ello adopta una postura «en contra de la Unión Europea».
El próximo 16 de noviembre los estados miembros de la UE revisarán las sanciones impuestas contra Cuba tras el encarcelamiento de 75 disidentes en marzo de 2003 y la casi simultánea ejecución de tres personas que secuestraron una lancha para huir de la isla. Entre esas medidas figura la invitación a disidentes cubanos a reuniones con altos responsables europeos.
También EE.UU. mira con recelo la propuesta de Zapatero y presiona para que Europa mantenga su postura de dureza contra el régimen castrista.
El gobierno socialista español, que pretende dar un giro completo a la política de José María Aznar, defiende que las sanciones tienen un impacto muy limitado y que impiden a la UE perseguir los objetivos de fondo de su posición común, que pasa por favorecer avances en derechos humanos.