Rio de Janeiro (EFE, AFP) - Como respuesta a la ola de delitos que azota a Brasil, los medios de comunicación divulgaron ayer un comunicado en el que abogan por el final de la violencia y advierten sobre la «supervivencia de la sociedad democrática».
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El documento, que fue publicado en primera página en la mayoría de los periódicos del país, fue redactado por las asociaciones patronales de los periódicos y las revistas, y de las entidades representativas de redes de radio y televisión.
«El vandalismo generalizado contra el patrimonio público y privado, secuestros y asesinatos vienen colocando a la población brasileña en la condición de rehén de las organizaciones criminales», dice la nota. «Sensibles a este drama vivido por la población, los medios de comunicación, decidieron tomar una enfática posición común. Ello porque Brasil está pagando muy caro por la descoordinación de las autoridades en torno a la seguridad pública», agrega el artículo.
La iniciativa de los medios de comunicación ocurre apenas cuatro días después del secuestro de dos empleados de la red de televisión Globo por parte de miembros de una organización criminal carcelaria (el Primer Comando de la capital), que condicionaron su liberación a la divulgación de un video de diez minutos en el que exponen sus reivindicaciones.
Víctimas fatales
La violencia criminal en San Pablo provocó desde mayo más de 180 muertos y cientos de atentados.
El periodista Guilherme Portanova, de 30 años, y el auxiliar técnico Alexandre Coelho Calado, de 27, fueron secuestrados el sábado pasado en un local próximo a la red Globo de televisión.
Coelho Calado fue liberado ese mismo día con un video en el que un encapuchadoreclama sobre las pésimas condiciones de las cárceles brasileñas y que Globo debió retransmitir en la madrugada del domingo para garantizar la liberación de Portanova, que ocurrió en la madrugada del lunes.
Las autoridades atribuyeron el secuestro al PCC, una organización comandada desde las cárceles de San Pablo y que, además de promover motines simultáneos en decenas de prisiones, ha lanzado varias ofensivas contra las autoridades mediante ataques a blancos oficiales y civiles que han dejado numerosos muertos y madrugadas de terror en San Pablo. «Lo que está amenazado en este momento, con la escalada de violencia y el desorden, no es apenas el cotidiano civilizado al que todos los ciudadanos tienen derecho sino la propia supervivencia de la sociedad democrática, porque ella depende de la autoridad, la credibilidad y el prestigio de las instituciones», según la nota.
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