29 de julio 2003 - 00:00

Dura queja de Brasil por avión francés "fantasma"

En una situación difícil para el gobierno brasileño, el canciller Celso Amorim descargó ayer su molestia con Francia. Se refería al incidente con un avión militar de ese país que aterrizó en Manaos en un fallido operativo de rescate de la ex candidata presidencial colombiana, Ingrid Betancourt (también de nacionalidad francesa), secuestrada por las FARC el año pasado. Las quejas de Amorim quedaron desdibujadas cuando la hermana de ésta aseguró que Brasil estuvo al tanto de la operación secreta. Pero las contradicciones no son sólo brasileñas. En el gobierno francés también se cruzan acusaciones por el hecho y hasta se duda del verdadero conocimiento que tenía el presidente Jacques Chirac.

París (AFP, ANSA, EFE) - El frustrado intento de rescate llevado a cabo por el gobierno de Francia mediante el envío de un avión militar que hizo escala en Manaos, para liberar a la ex senadora y candidata presidencial colombiana, Ingrid Betancourt, motivó la dura reacción de Brasil, que ayer reivindicó su soberanía y criticó la injerencia francesa en su territorio. La polémica también envuelve al propio gobierno francés, ya que todavía no está claro qué rol cumplió cada ministerio en la operación. Incluso, algunos medios de Francia aseguraron que el presidente de Francia, Jacques Chirac, no estuvo del todo informado del operativo.

El ministro de Exteriores, Celso Amorim, dijo ayer que Brasil está «molesto con Francia», porque «somos un país soberano», en relación al avión enviado por el gobierno de Chirac para rescatar a Betancourt, secuestrada desde hace un año y medio por las FARC.

El incidente «lo abordé con el presidente Alvaro Uribe; era importante hablar muy claramente, y transmitirle todo lo que sabía del asunto y que Uribe se manifestó muy agradecido».

«Me dijo: 'De Brasil no necesitamos ninguna explicación, porque tenemos una confianza absoluta y una relación de total transparencia'», dijo Amorim.

Sobre la presencia del avión francés Amorim dijo que «sólo fui informado tardía y parcialmente». Sostuvo que «con Francia tenemos excelentes relaciones, pero deben basarse en el respeto mutuo, y aún cuando los objetivos de una acción puedan ser justificables, no se puede ignorar que existe un país soberano, que es Brasil».

El pasado 9 de julio, un día después que Amorim culminara su tercera visita del año a París y una semana después que la canciller colombiana Carolina Barco se entrevistara con su homólogo francés, Dominique de Villepin, un avión militar francés fue enviado a Manaos (norte de Brasil). El objetivo era intentar rescatar a Betancourt
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• Especulación

El caso también divide al gobierno francés, ya que todavía no está claro qué rol cumplió cada ministerio en la operación. Incluso, se especula que el propio Chirac no estuvo del todo informado respecto de la operación.

Según el periódico «Libération», el envío del avión, con agentes secretos a bordo, «sembró el encono entre la cancillería y el ministerio del interior»
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Por su parte,
«Le Figaro» informó que «el caso causó cierto enojo entre la presidencia, la jefatura del gobierno, la cancillería y el ministerio del interior».

No está claro si Villepin tomó la iniciativa a pedido de la familia Betancourt sin avisarles a Chirac, al primer ministro
Jean-Pierre Raffarin y a su colega de Interior Nicolás Sarkozy, quien visitó Colombia los pasados 22 y 23 de julio.

«Le Monde» aseguró que Chirac no había sido alertado.
El presidente francés, quien se encontraba entonces en Nueva Caledonia, declaró primero que no había sido informado. Pero su vocera Catherine Colonna, se vio obligada a rectificar horas después y aseguró que el jefe del Estado había dado su acuerdo «en principio» a la operación.

Raffarin sostuvo que la decisión había sido tomada «al nivel más alto del Estado».

• Sorprendido

El que no dijo absolutamente nada fue Sarkozy, quien según «Libération», «sorprendido por la polémica durante su visita de dos días a Colombia no le cayó bien tener que hacer el trabajo sucio» y no haber sido alertado con antelación.

Mientras tanto, Astrid Betancourt, hermana de la secuestrada, aseguró que París había avisado a las autoridades brasileñas de la operación de rescate, en una entrevista con «Le Figaro», que se publicará hoy
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«Sé que el ministro (de Relaciones Exteriores Dominique de Villepin) había advertido a las autoridades brasileñas», declaró al periódico. «Por mi parte, pedí que las autoridades colombianas no fueran avisadas, ya que hubiera sido un obstáculo para la liberación de mi hermana», añadió Astrid.

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