Estados Unidos cree que aún "no ha llegado el momento" de levantar el embargo a Cuba y sólo lo considerará cuando el gobierno de La Habana empiece a dar "algunos pasos positivos" en materia de derechos humanos, afirmó el Departamento de Estado norteamericano.
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"No creemos que haya llegado el momento de levantar el embargo", sostuvo el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, tras la nueva masiva votación condenatoria de la sanción económica estadounidense contra la isla en la Asamblea General de Naciones Unidas.
La votación es la primera que se realiza bajo la presidencia de Barack Obama quien, pese a que desde su asunción en enero ha ido abriendo cautamente la mano a Cuba, con la eliminación de las restricciones de viajes y envíos de remesas de cubanoamericanos o la reanudación de las conversaciones migratorias, entre otros, el mes pasado prolongó por un año más el embargo vigente desde hace casi cinco décadas y que la isla afirma le ha costado más de 90.000 millones de dólares desde entonces.
"Lo consideraremos (levantar el embargo) cuando el gobierno de Cuba empiece a dar algunos pasos positivos hacia una menor represión de su propia gente", agregó Kelly, según el cual el gobierno norteamericano considera que tiene un "derecho soberano" a encauzar su relación económica con la isla del modo que lo determine el "interés nacional" estadounidense.
"No creemos que, mientras sigan vigentes medidas represivas en Cuba, debamos recompensar al gobierno de Cuba levantando las sanciones económicas que podrían ayudar al gobierno de Cuba en su represión de sus propios ciudadanos", insistió.
Kelly consideró que la votación anual en la ONU es un "remanente" de la Guerra Fría que "oscurece" el hecho de que Estados Unidos es un "líder", sostuvo, en el envío de ayuda humanitaria y alimenticia a Cuba.
"Somos uno de los mayores proveedores de asistencia humanitaria a Cuba", aseveró.
En este sentido, recordó que Estados Unidos exportó a la isla en 2008 717 millones de dólares en productos agrícolas, aparatos médicos, medicinas, madera y productos humanitarios.
Desde 2001, Washington permite la venta a Cuba de algunos artículos -productos agrícolas, medicinas y ayuda humanitaria-, si bien reclama el pago en efectivo y por adelantado.
Además, subrayó, las sanciones "sólo son una parte" de la política de Estados Unidos hacia Cuba.
El vocero recordó que en los pasados meses Washington ha tratado de "llegar al pueblo cubano".
"Hemos dado pasos para promover el libre flujo de información, hemos levantado las restricciones a las visitas familiares y hemos aumentado la clase y cantidad de productos humanitarios que los estadounidenses pueden donar a Cuba", enumeró.
Asimismo, Estados Unidos ha dado pasos para "establecer un diálogo más constructivo" con la isla, dijo en referencia a la reanudación de las conversaciones migratorias y a las primeras reuniones para restablecer el correo directo suspendido desde 1963.
"Seguimos centrados en la necesidad de una mejora de las condiciones de los derechos humanos y el respeto de las libertades fundamentales en Cuba", subrayó.
"Y necesitaríamos ver algunas mejoras en esas áreas antes de poder normalizar las relaciones con La Habana".
"Nuetra política hacia Cuba está diseñada para intentar mover a Cuba para que haga lo correcto hacia su propia gente", insistió.
Pero las autoridades cubanas "no han dado el tipo de pasos que nos demuestren que están dispuestas a abrir su sociedad y su economía", continuó Kelly, según el cual, "hasta que no hagan eso, (Estados Unidos) no cambiará su política".
Con todo, el portavoz subrayó el interés de Washington por lograr un "diálogo productivo" con La Habana y aseguró que la Casa Blanca está "dispuesta a intentar conducir las relaciones con Cuba en un camino más productivo".
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