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Las imágenes de la guerra presentadas en Estados Unidos no tienen nada que ver con lo que se emite en la televisión extranjera, sobre todo la europea, que muestra imágenes de muertos y heridos civiles o militares del lado iraquí, y de prisioneros de guerra norteamericanos.
Las manifestaciones contra la guerra, bien situadas en las cadenas extranjeras, son apenas mencionadas en noticias breves en las grandes cadenas norteamericanas, que sin embargo rivalizan en las transmisiones en directo, las 24 horas del día, de la «Guerra en Irak» o la «Operación libertad de Irak», como dicen los subtítulos en la parte inferior de la pantalla. En cambio, las imágenes de la toma nocturna de un edificio desconocido en el sur de Irak por las tropas de Estados Unidos y sus aliados, su fuego nutrido y posterior asalto, las granadas incendiarias y la salida de un enemigo fueron repetidamente mostradas el domingo, evocando los videos verdosos tomados gracias a las ópticas infrarrojas que fueron la marca de la Guerra del Golfo de 1991.
Al Jazira, en su frenética búsqueda de noticias, divulgó esas imágenes incluso antes que la televisión iraquí, que no mostró las entrevistas de los soldados capturados durante una emboscada tendida en Nassiriyah, en el sur de Irak.
Para la edición 2003, la tecnología ha progresado. El viernes, los presentadores, con la voz vibrante de excitación, comentaban las imágenes de baja resolución transmitidas por video-teléfono de la caballería mecanizada de blindados a través del desierto, sobre el fondo de incendios y nubes de polvo. Y este fin de semana, las televisiones comenzaron a difundir imágenes perfectas, rodadas detrás de las líneas estadounidenses, de soldados emboscados que toman posiciones iraquíes por blanco. El cielo es azul, los hombres tienen la frente húmeda, pero parecen calmos detrás de la mira del fusil.
«Lo que vemos no es la guerra en Irak», reconoció el viernes Donald Rumsfeld, secretario de Defensa,
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