El vicepresidente electo, Joe Biden, junto al mandatario iraquí, Jatal Talaban.
El vicepresidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, llegó el lunes a Bagdad para hablar con líderes de Irak, donde la retirada de 140.000 soldados del país norteamericano es vista como un desafío clave para el nuevo gobierno en Washington.
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Biden llegó horas después de que atacantes desataran una oleada de atentados en la capital, principalmente contra fuerzas de seguridad iraquíes, dejando al menos siete muertos y 30 heridos, en un recordatorio de la latente inestabilidad que vive el país pese a la mejoría en la situación de seguridad.
La visita junto al presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, fue el final de una gira por el suroeste asiático que incluyó paradas en Pakistán y Afganistán, donde Obama quiere enviar más tropas tras una retirada de Irak.
El senador de Delaware, quién tomará posesión del cargo con el electo presidente Barack Obama a fines de este mes, se reunió con el mandatario iraquí, Jalal Talabani, en su residencia en Bagdad y tenía previsto encontrarse con otros funcionarios como parte de una delegación del Senado.
Biden es uno de los pocos miembros del Senado estadounidense con alto perfil en Irak, donde es conocido como el autor de un plan para dividir el país el 2006 en enclaves sunitas, chiítas y kurdos.
La idea ofendió a muchos políticos iraquíes y fue pospuesta mientras la violencia decaía.
Biden votó el 2003 en favor de la invasión a Irak, pero más tarde se convirtió en crítico de la guerra y de la forma en que el presidente George W. Bush la llevó a cabo.
Los ataques del lunes se produjeron con pocas horas de diferencia entre sí durante la hora pico de la mañana, principalmente en forma de bombas al costado de la ruta cerca de patrullas del Ejército y la policía iraquíes.
Una bomba colocada en un auto, seguida rápidamente por otra explosión, causó la muerte a tres personas e hirió a 10 en el distrito Nueva Bagdad en el este de la capital, informó la policía.
Una bomba al costado de la ruta en el barrio de Yarmouk hizo blanco en un camión del Ejército que llevaba municiones. Tres soldados murieron quemados dentro del vehículo y cuatro civiles resultaron heridos.
Irak se ha vuelto mucho menos violento en los últimos 18 meses, pero grupos militantes siguen perpetrando ataques con bombas frecuentemente contra civiles o fuerzas de seguridad.
Las fuerzas estadounidenses tienen un papel cada vez menos protagónico en el país, de acuerdo a un nuevo pacto bilateral que entró en efecto a comienzos de este año y otorga el mandato de la seguridad a las tropas iraquíes.
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