Hillary Clinton y Donald Trump tras sus aplastantes victorias en el "Supermartes"
La matemática dice que la partida no está aún cerrada, ni a derecha ni a izquierda. Pero el Súper Martes entregó un cuadro clarísimo: la carrera hacia la Casa Blanca se corre cada vez más de a dos.
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Donald Trump por un lado, Hillary Clinton por el otro. Si las primarias del 15 de marzo en estados clave como la Florida y Ohio terminan a su favor, como prometen los sondeos, las jugadas estarán probablemente definidas.
Para sus adversarios, en el Súper Martes en el que se votó en 12 estados, no hubo mucho por hacer. Los dos principales candidatos conquistaron siete estados cada uno, e incrementaron de manera consistente el número de delegados, quienes luego los votarán en la Convención Republicana y Demócrata, previstas a fines de julio.
Sobre los dos frentes los únicos que intentan desesperadamente resistir son Ted Cruz y Bernie Sanders. El senador ultraconservador y ex preferido del Tea Party anti-impuestos logró arrancar otros dos estados, además de su Texas natal, convirtiéndose en -al menos por una noche- el verdadero anti-Trump.
Fue cómplice la debacle de Marco Rubio. Sobre el joven senador de origen cubano apuntaba el establishment del Partido Republicano, esperando el milagro. Pero el milagro no llegó, y ahora Rubio deberá intentar el todo por el todo el 15 de marzo en su estado, la Florida.
Pero la empresa aparece por el momento casi imposible, teniendo en cuenta que los sondeos no lo tienen como favorito. Por ese motivo, la mayoría de los analistas políticos lo dan como que se terminó su carrera hacia la Casa Blanca.
El conteo de los delegados deja todavía una puerta abierta a sorpresas: Trump venció el Súper Martes conquistando 7 estados, pero el camino hacia la nominación es todavía largo.
Desde el inicio de las operaciones de votación, el magnate cosechó el 46% de los delegados a disposición, y para asegurarse la nominación necesita vencer el 52% de los restantes en juego.
Para la nominación Republicana son necesarios 1.237, y Trump tiene por ahora 316, contra los 226 de Cruz y los 106 de Rubio. El camino es largo y no es fácil.
"Lo siento por Rubio, para él fue una noche muy dura. Y gastó mucho dinero...", ironizó Trump en la fiesta del martes a la noche en Palm Beach.
En los últimos días Trump fue el centro de ataques por parte del joven senador, que intentó desesperadamente remontar.
Demasiado tarde, con la cúpula del Partido Republicano que ve cómo se materializa el temor Trump. Así como el fantasma de una Casa Blanca en manos demócratas por otros cuatro años.
Por el lado demócrata, nada está todavía definitivamente perdido para Sanders, quien logró imponerse en cuatro estados, conquistando los bastiones del electorado más liberal, entre ellos Massachusetts.
Para Hillary fue la noche más bella desde que comenzó la campaña electoral, porque tuvo la certeza de que los estados del sur, considerados desde siempre feudos de los Clinton, no la n traicionaron.
"Este país pertenece a todos nosotros, no sólo a quienes miran hacia una dirección, rezan en una dirección o piensan en una dirección", expresó la ex secretaria de Estado en Florida.
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