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Desde ese momento, se comenzó a esparcir la certeza de que la guerra ingresaba en sus tramos finales. Pero en las vísperas de una victoria militar, Estados Unidos no se ha detenido a celebrar aún.
Cuando la guerra llegue a su fin será un consuelo», afirma John Kelly, un destacado miembro del Partido Republicano.
La guerra en Irak no despertó pasiones vitales; dominan la ansiedad y la preocupación, amplificadas por otros males, como la recesión económica, la amenaza terrorista o el miedo al Síndrome de Insuficiencia Respiratoria (SOARS), del que nadie tenía noticias hace dos semanas y hoy todos saben cómo se esparce y cuántos muertos se cobró.
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