9 de agosto 2006 - 00:00

EE.UU. prepara un plan para transición en Cuba

Washington y La Habana (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Estados Unidos reconoció ayer que ya elabora planes en previsión de «un cambio de la situación política en Cuba», en medio de la incertidumbre generada por la delegación del poder hace diez días por Fidel Castro a su hermano Raúl.

«Déjenme confirmar que hay borradores y que la gente está tratando de pensar en lo que podría suceder en caso de que se produzca un cambio en la situación política en Cuba», declaró el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.

«El Departamento de Seguridad Interior, el Departamento de Estado y otros sectores del gobierno están observando y siguiendo de cerca lo que está ocurriendo en Cuba», añadió el vocero, quien volvió a insistir en que «los cubanos se queden en la isla y obren por la democracia».

Con estas declaraciones, el portavoz reflejó una vez más el temor en Washington a un período de inestabilidad en la isla que origine un éxodo masivo de cubanos, como la crisis de los balseros de 1994, cuando más de 35.000 personas cruzaron el estrecho de Florida.

En caso de que el gobierno cubano no logre controlar la emigración tras la salida de Castro, la Guardia Costera ya preparó planes de emergencia y Washington está revisando las leyes migratorias para evitar la llegada masiva de cubanos, adelantó «The New York Times».

  • Ayuda condicionada

    Al mismo tiempo, Washington ofreció una importante ayuda económica a los cubanos siempre y cuando opten por la democracia, como lo adelantó Caleb McCarry, designado como coordinador para la transición en Cuba, cuya meta es evitar que el régimen castrista se mantenga después de la salida de Fidel Castro.

    «Planeamos entregar un apoyo sustancial para ayudarlos a reconstruir su economía destruida, ofrecer ayuda específica para lograr elecciones libres y equitativas, y apoyo para que puedan manejar las necesidades humanitarias», declaró el responsable norteamericano al canal televisivo Fox News.

    George W. Bush reconoció, asimismo, el derecho de los exiliados a plantear sus exigencias de compensaciones por los bienes nacionalizados por el gobierno cubano después de la llegada al poder de Castro en 1959, aunque les pidió paciencia para no asustar a sus compatriotas que opten por un cambio democrático.

    Por su parte, la oposición interna cubana se torna más y más pesimista sobre las posibilidades de una apertura política en la isla y sigue moviéndose con cautela por temor a eventuales represalias oficiales. Considerada la «dama de hierro» de la disidencia, Marta Beatriz Roque, líder de la ilegal Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil, dijo que se manejan con cuidado porque «el gobierno está ofensivo». En iguales términos se expresó el portavoz de Todos Unidos, Vladimiro Roca, quien opinó que «la delegación de poderes no ha sido nada más un papel que se leyó en la televisión».

    Mientras tanto, Aleida Guevara, hija de Ernesto Che Guevara, afirmó que confía en que Castro «va a estar muy pronto» en funciones.
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