15 de abril 2002 - 00:00

EE.UU. reaccionó con poco entusiasmo

Washington (AFP, Reuters, ANSA) - Uno de los más sorprendidos por el retorno de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela fue el propio gobierno estadounidense, que el viernes se había apresurado a legitimar al efímero gobierno que accedió al poder por un golpe cívico militar. Washington pidió al repuesto ejecutivo venezolano que «gobierne de manera totalmente democrática», mientras que las reacciones en Latinoamérica fueron de satisfacción por la salida constitucional de la crisis, y de entusiasmo en Cuba y los países del «eje del mal».

«El pueblo de Venezuela envió un claro mensaje al presidente Chávez de que quiere democracia y reformas. El gobierno de Chávez tiene la oportunidad cambiar de rumbo y gobernar de manera totalmente democrática», expresó la Casa Blanca en un comunicado.

Más temprano, la consejera de Seguridad nacional, Condoleeza Rice, había declarado: «No es el momento de una caza de brujas. Es el momento de una reconciliación nacional».

El gobierno de Chávez nunca agradó a la presidencia de George W. Bush, por sus continuos coqueteos con Cuba, a quien le provee petróleo en condiciones ventajosas, y con históricos enemigos de EE.UU., como Libia, Irán e Irak. Además, Venezuela es el tercer proveedor de petróleo para la economía estadounidense y participa de la oferta mundial de crudo como miembro de la OPEP.

En tanto, el retorno de Hugo Chávez alejó fantasmas golpistas de América latina. El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegó a condenar en la madrugada del domingo, cuando ya era casi un hecho la restitución de Chávez, la alteración del orden institucional y convocó a la Asamblea General el jueves próximo en el marco de su Carta Democrática.

La OEA decidió enviar a Caracas «con mayor urgencia» a una misión encabezada por su secretario general, César Gaviria, que llegará hoy a la capital venezolana.

La alegría y el alivio del gobierno de Cuba por el retorno al poder de Chávez, su más cercano aliado político y económico, se vieron reflejados en la televisión local con el festivo titular de «Victoria revolucionaria» y una imagen de archivo en la cual Fidel Castro y Chávez se funden en un abrazo.

•Discreción brasileña

Más discreta fue la reacción de Itamaraty, la Cancillería brasileña. El gobierno brasileño del presidente Fernando Henrique Cardoso se declaró «satisfecho por el regreso del orden constitucional» en Venezuela y confió en que el presidente «constitucional» Hugo Chávez «sabrá buscar un clima de paz». En tanto, el portavoz del FMLN, principal partido opositor de El Salvador, Hugo Martínez, arremetió contra el presidente salvadoreño, Francisco Flores, quien el viernes otorgó su «voto de confianza» (el único en la región, cuando los presidentes latinoamericanos reunidos en Costa Rica lo condenaban) al gobierno presidido por el empresario Pedro Carmona.

Por su parte, Irán e Irak, dos de los tres países del «eje del mal», así como varios Estados árabes productores de petróleo, se alegraron por el retorno de Chávez al poder. En Bagdad, el viceprimer ministro iraquí,
Tarek Aziz, felicitó al pueblo venezolano por haber desbaratado «el complot imperialista norteamericano». «Eso demuestra que los complots estadounidenses van a fracasar en todo el mundo», agregó. Irán se congratuló y dijo estar «decidido a reforzar sus relaciones con Venezuela», explicó Hamid Reza Assefi, vocero de Exteriores.

Por su parte, el presidente del gobierno español,
José María Aznar, deseó a los venezolanos que «superen todos los sufrimientos».

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