Mientras Flávio Bolsonaro permanece en Estados Unidos, los principales partidos del arco político brasileño y dos aliados clave del senador del Partido Liberal, respaldaron el resultado del balotaje del pasado domingo, que confirmó la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva del PT.
Los comunicados de los diferentes sectores de la política brasileña salieron a la luz luego de la carta publicada por Flávio Bolsonaro desde Estados Unidos, en donde se autoproclamo "presidente electo" - aunque en una versión posterior se declaró como "líder de Brasil" - y denunció "fraude electoral" en las elecciones.
La respuesta del arco político brasileño contra las acusaciones de "fraude electoral" de Flávio Bolsonaro
Luego de la carta de Flávio Bolsonaro, publicada desde Miami, União Brasil, el PSD y el MDB difundieron comunicados en defensa del resultado, mientras el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, aseguró que la segunda vuelta se desarrolló "dentro de la más absoluta normalidad".
El pronunciamiento de las fuerzas políticas expuso diferencias dentro del espacio que había respaldado a Flávio. Mientras algunos dirigentes ratificaron su apoyo a la oposición, insistieron en que el resultado de las urnas debía respetarse y que la disputa electoral debía quedar atrás.
El presidente de União Brasil - partido que apoyó al legislador del PL de cara a la segunda vuelta -, Antonio Rueda, afirmó que la democracia es "un valor innegociable" para su espacio. "No depende de quién gane o pierda una elección, sino del compromiso de todos con el veredicto de las urnas", sostuvo. Además, señaló que la elección del domingo "transcurrió con total transparencia y su resultado debe ser respetado".
Rueda también remarcó que "es esencial que las instituciones estén por encima de las personas" y llamó a cerrar la etapa electoral para concentrarse en los desafíos del país.
Quizás uno de los reveses más duros para la estrategia del excandidato del PL fue lo expresado por el gobernador reelecto de São Paulo, Tarcísio de Freitas (Republicanos), uno de los aliados del bolsonarismo de cara a las elecciones. En declaraciones, también pidió respetar el resultado electoral, aunque reconoció el malestar del senador y de una parte del electorado opositor.
"La elección ha terminado y ahora es necesario mirar hacia adelante. Entiendo el sentimiento de Flávio, entiendo su indignación y su malestar, y ese sentimiento es también el de muchos brasileños. Pero el camino a seguir es respetar el resultado de las urnas y continuar", declaró.
"El momento exige responsabilidad, serenidad y la construcción de una oposición fuerte, capaz de desempeñar su papel", agregó. El gobernador sostuvo que fortalecer el sistema de pesos y contrapesos requiere "respetar el proceso democrático y trabajar dentro de las instituciones".
El gobernador llamó a construir una "oposición vigilante que exija responsabilidad fiscal" y supervise al gobierno entrante.
A estos dichos se sumo, el presidente del PSD - espacio que también impulsó a Flávio Bolsonaro de cara al balotaje -, Gilberto Kassab, reiteró un comunicado difundido el lunes en el que el partido felicitó a Lula y al vicepresidente Geraldo Alckmin y ratificó su "compromiso con nuestra democracia".
"Estoy seguro de que nuestros parlamentarios y gobernadores electos seguirán defendiendo los buenos proyectos y mantendrán una relación institucional con el gobierno federal", detalló.
El MDB también se pronunció a través de su cuenta en X. La fuerza reafirmó su "total confianza en el sistema electoral brasileño" y, en consecuencia, remarcó la legitimidad "del resultado de los comicios del pasado domingo". Ni el comunicado del MDB ni el del PSD mencionaron directamente al senador.
La respuesta del Tribunal Electoral y del Gobierno
Sin aludir de manera directa a las declaraciones de Flávio, el presidente del TSE defendió el desarrollo de la jornada electoral. "Informo que todos los cuestionamientos presentados conforme al debido proceso legal serán analizados y respondidos", afirmó el pasado miércoles.
El senador había anunciado el lunes que desistía de impugnar el proceso electoral. Sin embargo, cuestionó la decisión del ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes de retener sus pasaportes, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero.
Consultado sobre las declaraciones del senador, el presidente estadounidense Donald Trump evitó pronunciarse y sostuvo que no se involucrará en la turbulencia política brasileña.
Desde el oficialismo, el líder del Gobierno en la Cámara de Diputados, Paulo Pimenta (PT-RS), afirmó que el Ejecutivo recibió con "total perplejidad la gravedad" de las declaraciones de Flávio. El legislador lo acusó de intentar promover un "levantamiento" y de buscar "sembrar dudas sobre el funcionamiento de las instituciones brasileñas ante la comunidad internacional".
"Consideramos que es el momento de impulsar un gran movimiento en defensa de la democracia y la soberanía brasileñas. No debe ser una iniciativa exclusiva de los partidarios de Lula, sino que debe involucrar a todas las fuerzas políticas, incluidas aquellas que apoyaron a Flávio y ya han reconocido los resultados electorales", remarcó Pimenta.
El diputado reclamó que otros partidos, integrantes del Poder Judicial y representantes de la sociedad civil se pronuncien contra la postura del senador. También advirtió que no se puede permitir que una "narrativa irresponsable, capaz de acarrear graves consecuencias para el país, se difunda a nivel nacional y quede impune".
Sobre el final, Pimenta arremetió contra el hijo del expresidente y calificó la conducta que tomó desde Estados Unidos como un acto de "traición a la patria" y reclamó una respuesta "contundente".