Bogotá (AFP, EFE) - El gobierno colombiano estaba al tanto de la frustrada operación para liberar a la secuestrada ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, a quien se consideró llevar a Francia una vez fuera entregada por las FARC, aseguró ayer un sacerdote que participó en esas gestiones. Mientras tanto, el piloto comercial que trasladó a los miembros del ejército francés encargados de llevar a cabo el rescate explicó que abandonó a los soldados sin saber quiénes eran porque temió ser asaltado. Gonzalo Arango, párroco de la ciudad colombiana de Leticia (sur, fronteriza con Brasil), dijo a la emisora RCN que la liberación comenzó en la sureña localidad de Puerto Asís, en donde un hombre designado por los rebeldes inició los contactos con la familia de Betancourt -quien tiene la nacionalidad francesa-y un miembro de la Iglesia Católica.
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«Este señor se contactó con la Personería (Defensoría del Pueblo) de Puerto Asís y a través de ella con la Casa de Nariño (sede del gobierno colombiano)», señaló el religioso.
En Bogotá -agregó- «ubicaron al obispo (del departamento colombiano) de Amazonas, que estaba en la Conferencia Episcopal y quien me llamó y me dijo que estuviera atento a la llegada de la hermana de Ingrid a Leticia y de este señor, que venía de Puerto Asís para iniciar los contactos con las FARC». Hasta el momento, el gobierno de Alvaro Uribe negó conocer las gestiones que se realizaron para liberar a Betancourt. Arango sugirió que la liberación de Betancourt se frustró, entre otras cosas, por la premura del gobierno de Francia, que, según dijo, el pasado 9 de julio envió un avión Hércules C-130 a la ciudad brasileña de Manaos para brindar asistencia médica y trasladar a la dirigente.
«Ellos se precipitaron a traer a la ciudad de Manaos un avión grande, y a la población de Sao Paulo de Olivera -200 km al este de Leticiauna aeronave más pequeña, con el fin de hacer una espera incierta, debido a que no teníamos la seguridad de la liberación», indicó.
• Piloto asustado
Por su parte, el piloto del avión que llevó de Manaos a Sao Paulo de Olivera (norte de Brasil) a los cuatro franceses que tenían la misión de realizar el rescate dijo que temió «ser asaltado» y por eso dejó plantados a sus clientes y los denunció a la policía, según explicó en una entrevista publicada ayer por «Le Monde».
«Tuve realmente miedo. Penséque me iban a asaltar en vuelo-(...). Abandoné discretamente el hotel, me subí a mi avión y me fui a la ciudad vecina de Tabatinga, en cuyo aeropuerto me esperaba un vehículo de la policía federal», explicó el piloto, Cleiton Abreu.
Abreu dijo haber desconfiado de los cuatro clientes que subieron a su avión el jueves 10 de julio. «Sentí inmediatamente que había algo raro», explicó.
Con sus botas y sus mochilas, tenían la indumentaria de los turistas que andan por la selva, pero sabía que formaban parte de la tripulación del avión militar francés que se encontraba cerca del taller de mi compañía» en el aeropuerto de Manaos. Mientras volaba rumbo a Sao Paulo de Olivera, «una región más conocida por su tráfico fronterizo con Colombia que por la belleza de sus paisajes», según comentó, Cleiton se acordó de un asalto que sufrió hace tres años por un pasajero colombiano y otro brasileño.
En Sao Paulo de Olivera, el temor del piloto aumentó cuando el diplomático francés, Pierre-Henri Guignard, adjunto del jefe de gabinete de la cancillería francesa, al que dijo haber reconocido más tarde formalmente, le preguntó «si su avión volaba de noche, si el tren de aterrizaje era resistente y si conocía la pista de Sao Lourenzo». Para agregar más confusión, mediante un comunicado difundido ayer, las FARC negaron que estén dispuestas a liberar a Betancourt y que existan contactos con el gobierno de Uribe por este tema.
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