"Creo que ni vale la pena." Esa fue la lapidaria frase que usó ayer Huber Matos -uno de los líderes históricos de la revolución cubana y quien pasó 20 años en las cárceles de Fidel Castro por oponerse a su dictadura- al referirse a su renuncia a mantener contactos con el gobierno argentino para sumarlo a un bloque por la democracia en la isla. "El aplauso del Congreso argentino y las manifestaciones de jóvenes estudiantes son deplorables. A un señor que hizo más daño a Cuba que Stalin a Rusia no hay que rendirle pleitesía", dijo en entrevista con este diario. Durante su cautiverio, Matos fue aislado y salvajemente torturado, y sólo la presión internacional le salvó la vida. Según él, con la actual ola represiva, Castro busca desencadenar una invasión estadounidense para tener una excusa para su fracaso y salvar su pellejo exiliándose.
Ahora intenta formar un «bloque de naciones» a favor de la democracia en Cuba, con España, República Checa, y otros países que puedan romper el eje de disputa Washington-La Habana.
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