21 de agosto 2019 - 00:00

El fin del drama: tras 19 días, los migrantes del Open Arms desembarcaron en Lampedusa

Fue luego de que lo ordenara un fiscal de Sicilia, que realizó una inspección en el barco de la ONG. Además, abrió una investigación por "secuestro de personas" que estaría dirigida contra Salvini.

alegría. En plena noche italiana, el barco de Open Arms llegó al puerto de Lampedusa con los migrantes a bordo: fueron trasladados en camionetas a los centros de primera acogida y el buque quedó incautado.
alegría. En plena noche italiana, el barco de Open Arms llegó al puerto de Lampedusa con los migrantes a bordo: fueron trasladados en camionetas a los centros de primera acogida y el buque quedó incautado.

Roma - La pesadilla a bordo del barco de la ONG española Open Arms llegó a su fin. Después de 19 días en el mar, viviendo en condiciones insalubres, ayer desembarcaron en la isla siciliana de Lampedusa los 83 migrantes que permanecían a bordo. Fue luego de que el fiscal de Agrigento (Sicilia) Luigio Patronaggio inspeccionara junto a dos médicos el buque y dictaminara la “inmediata” evacuación de los refugiados en suelo italiano. Además, ordenó incautar la nave de la organización.

Por la noche (minutos antes de las 19, hora argentina), el barco llegó al puerto y comenzaron a descender los migrantes, que fueron subidos a camionetas y trasladados a centros de primera acogida. Las agencias de noticias y canales de televisión que cubrieron el momento, mostraron los rostros sonrientes de las personas ante la posibilidad de volver a pisar tierra firme.

La dramática situación dio un giro inesperado ayer, con la llegada del fiscal a la embarcación. “La situación en el barco es explosiva, de máxima urgencia”, reconoció Patronaggio al término de la inspección. El fiscal, que llegó al barco en helicóptero, abrió una investigación “contra desconocidos” por secuestro de persona, una acusación indirecta contra el ministro ultraderechista del Interior, Matteo Salvini. “¿Desconocidos? Me imagino que se llama Matteo Salvini. Quieren espantarme con esas denuncias”, comentó por su parte Salvini en Facebook.

Después del desembarco, el buque quedó incautado por orden del fiscal. “Tras 19 días, desembarcaremos hoy en Lampedusa. Se incautará el barco temporalmente, pero es un costo que Open Arms asume para asegurar que las personas a bordo puedan ser atendidas. Consideramos indispensable priorizar su salud y seguridad en esta emergencia humanitaria”, tuiteó el fundador de la ONG española Oscar Camps por la tarde. “Por fin acaba la pesadilla y las 83 personas a bordo recibirán asistencia inmediata en tierra”, celebró la ONG, también en las redes sociales.

La desesperación a bordo era tal, que previo a la llegada del fiscal un grupo personas fueron rescatadas por la Guardia Costera italiana y trasladadas hacia la isla después de que se lanzaran al mar (algunos sin chalecos salvavidas) para tratar de alcanzar la costa.

Los inmigrantes fueron rescatados en el Mar Mediterráneo y pasaron 19 días a bordo del buque, que insistentemente reclamó un puerto seguro para desembarcar. Italia y Malta se negaron a acogerles, pese a que el Open Arms ancló a 800 metros de la isla italiana de Lampedusa. Mientras tanto, otro buque humanitario, el Ocean Viking, operado por SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras (MSF), sigue buscando un puerto seguro con más de 350 migrantes a bordo.

La suerte de los migrantes del Open Arms desembocó en un intercambio de recriminaciones entre España y Matteo Salvini, acusado de querer beneficiarse políticamente de este asunto en plena crisis política en Roma (ver página 19). Fustigando de nuevo a Salvini, cuya posición tildó el lunes de “vergüenza para la humanidad”, la ministra española de Defensa, Margarita Robles, estimó ayer que “las vidas humanas no le importan nada”.

“La firmeza es la única forma de evitar que Italia se convierta nuevamente en el campo de refugiados de Europa, como se demuestra nuevamente con el barco de la oenegé española de falsos enfermos y falsos menores”, tuiteó Salvini, quien agregó: “Yo no tengo miedo, siento orgullo de defender las fronteras y la seguridad de mi país”.

Antes de la resolución del fiscal, un buque de la Armada española había sido enviado hacia las costas de Lampedusa para poder trasladar a los migrantes al puerto español de Mallorca, a unos 1000 kilómetros de Sicilia, como parte de la oferta que había realizado el Gobierno español. El domingo, la ONG había manifestado su reticencia a trasladar a los migrantes esa distancia, debido al desgaste físico y psicológico que supondría y reclamaba a España que gestione el desembarco en Italia y traslade a los migrantes en avión.

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