El Pontífice los instó a rezar juntos por la paz en el mundo y promover la comprensión recíproca.
"En estos momentos de gran tensión en el mundo, no podemos permitir que la política pueda convertirse en fuente de división entre las religiones", subrayó el Papa.
"Ni la guerra, ni las amenazas de guerra pueden alejar a cristianos, musulmanes, budistas, hinduístas y miembros de otras religiones", afirmó Juan Pablo II.
Los jefes de todas las religiones presentes en Indonesia, a su vez, lanzaron un llamamiento al Obispo de Roma para que "siga e intensifique sus esfuerzos diplomáticos por una justa y pacífica solución de la crisis iraquí".
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