Estados Unidos y sus aliados se encuentran desde abril, cuando cayó el régimen de Saddam Hussein, en una situación de semiempantanamiento en Irak. El descontento de los iraquíes va in crescendo, el líder depuesto sigue sin aparecer, y el número de bajas alcanzó su pico en noviembre. Las principales fuerzas aliadas fueron blanco predilecto durante ese mes, lo que tiene desmoralizados no sólo a los efectivos militares, sino también a los gobernantes de esos países, como quedó demostrado ayer con la declaración del ministro de Defensa italiano,
Los partidos que tendrán milicianos en el batallón son Acuerdo Nacional Iraquí, Congreso Nacional Iraquí, Consejo Supremo de los musulmanes chiítas para la Revolución Islá-mica en Irak, Partido Democrático Kurdo y Unión Patriótica de Kurdistán, todos con intereses disímiles.
Cada uno de los partidos contribuirá con entre 150 y 170 milicianos para el batallón, cuyos miembros recibirán instrucción durante más de un mes antes de que se les permita la participación en operaciones, según un oficial estadounidense que cita el «Post». «El batallón, equipado con vehículos y armas ligeras, se dividirá en cinco compañías, cada una de las cuales trabajará con un equipo de 10 soldados de las Fuerzas Especiales de EE.UU. que les dará apoyo logístico y enlaces de comunicaciones con los mandos militares estadounidenses», agregó.
La preocupación por la situación en Irak llegó ayer a los socios periféricos de la coalición, luego de que fuera atacada una base de Honduras en Najaf, aunque el presidente hondureño,
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