9 de septiembre 2006 - 00:00

El Pentágono dice estar “preparado para lo peor”

Estados Unidos dispone de una unidad militar en estado de alerta permanente para enfrentar un ataque terrorista simultáneo, incluso con armas de destrucción masiva y "evitar un nuevo 11 de septiembre", dijo hoy el subsecretario de Defensa, Paul McHale.

"Estamos preparados para lo peor", dijo McHalle en entrevista con ANSA, a dos días de cumplirse el quinto aniversario de los atentados terroristas en los que murieron unas 3.000 personas en Washington y Nueva York.

El Pentágono realiza "grandes esfuerzos" para mejorar la seguridad interna del país. Hoy disponemos de una unidad militar para hacer frente ante un eventual escenario de ataques simultáneos en múltiples ciudades", dijo el subsecretario de Defensa.

El funcionario admitió que en 2001 -cuando tuvieron lugar los ataques de Al Qaeda que derribaron las Torres Gemelas en Nueva York y afectaron el edificio del Pentágono en Washington- la defensa no estaba preparada para enfrentar el "uso de un avión de línea como arma de destrucción masiva".

"Si hoy algunos terroristas alcanzaran a apoderarse de un avión, es altamente improbable que lograran hacerlo volar hacia el objetivo fijado", afirmó McHale, que tiene a su cargo la seguridad nacional militar, después del ataque.

Hasta septiembre de 2001 la política militar estadounidense estaba estructurada sobre el modelo de la Guerra Fría, concentrada en estrategias para combatir en el exterior.

En octubre de ese año, el gobierno de George W. Bush creó por decreto la Oficina para la Seguridad Interior, como parte de una serie de medidas destinadas a combatir el terrorismo dentro de los límites del país y a proteger a la población de futuros ataques.

Entre ellas, una polémica ley antiterrorista, conocida con "US Patriot Act", que amplía las atribuciones policiales para la detención de sospechosos.

Incluso la figura de subsecretario de Defensa de la seguridad nacional -cargo que ocupa McHale- tampoco existía hasta ese entonces.

Actualmente aviones caza estadounidenses están en estado de alerta permanente para intervenir ante eventuales ataques y existen unidades militares exclusivamente entrenadas para resguardar la seguridad interna.

"En este preciso momento hay un grupo de militares que no existía el 11 de septiembre, listo para entrar en acción ante un ataque de ese tipo", explicó el funcionario, sentado en su oficina, ubicada a 50 metros del ala del edificio del Pentágono que hace cinco años fue destruida por el impacto del vuelo número 77 de American Airlines, piloteado por miembros de la red islámica Al Qaeda.

El vice de Donald Rumsfeld explicó a ANSA que el Pentágono posee ahora "nuevas capacidades". "Estamos listos para defender estructuras críticas, como una central nuclear, en el caso de un ataque de parte de Al Qaeda o de algún otro grupo terrorista", detalla.

McHale destaca que, en principio, Estados Unidos dispone actualmente de un dispositivo de inteligencia más estricto "con mayores controles en los aeropuertos, policías presentes en vuelos nacionales e internacionales y cabinas de comando con las puertas blindadas".

Según detalló, también existe una comunicación más estrecha entre la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés, ente civil, ndr) y el Comando Militar, que controla el espacio aéreo.

En caso de que eventuales atacantes superaran esas barreras y lograran ponerse al mando de un avión, McHale precisó que "en todo el país, están listos para despegar un vasto número de cazas para interceptar una nave que ha sido desviada".

"El piloto del caza tiene orden de establecer, primero, contacto visual con el avión de línea para evaluar la situación; luego establecerá comunicación para controlarlo a distancia y eventualmente desviarlo a zonas deshabitadas para minimizar riesgos", prosiguió.

"Si el avión no responde a las advertencias, eventualmente puede llegar la orden de derribarlo", agregó el subsecretario de Defensa, aunque aclaró que no puede decir "quién tiene la autoridad para dar esa orden".

"Se trata de varios miembros del gobierno de alto nivel que no sólo tienen la facultad para tomar esa decisión sino que se entrenan permanentemente para estar listos de dar una orden de ese tipo", dijo.

Se descarta que el presidente del país y el jefe del Pentágono están entre quienes pueden tomar la decisión de derribar un avión.
Esas personas "tienen claro su deber y también la necesidad de respetar la vida humana, pero saben que esa decisión puede ser un paso necesario para salvar un número mayor de personas", dijo McHale.

Otra preocupación del Pentágono son las armas de destrucción masiva. "Hace cinco años nos dimos cuenta que debíamos adaptarnos al nuevo contexto internacional.

Durante la época de la Guerra Fría, jamás habríamos evaluado la posibilidad de recibir un ataque con armas biológicas", dice McHale. La lección "fue aprendida", sostiene el funcionario, quien subrayó que Estados Unidos está preparado hoy para un ataque con armas de destrucción masiva. "Tenemos previstos 15 escenarios catastróficos diferentes, entre ellos, la explosión de un dispositivo nuclear de 10 kilotones en un centro urbano", detalló.

"Rogamos que eso no suceda nunca, pero estamos preparados para lo peor", concluyó.

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