El Senado absolvió a Trump y este se lanza confiado hacia su reelección

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Se lanza la pelea hacia las elecciones del 3 de noviembre en un clima de extrema polarización. El jefe de la Casa Blanca festejó en Twitter y, socarronamente, proclamó que gobernará "por siempre".

Washington - El Senado de Estados Unidos absolvió ayer al presidente Donald Trump y dio por terminado el juicio político que había habilitado la Cámara de Representantes en diciembre pasado bajo los cargos de abuso de poder y de obstrucción al Congreso, en relación con el Ucraniagate.

La Cámara Alta rechazó el primero de esos cargos por 52 votos contra 48 y se pronunció en el mismo sentido sobre el de obstrucción al Congreso por 53 votos contra 47. El único senador republicano que votó a favor de la destitución de Trump en el primer cargo fue el exgobernador de Massachusetts y excandidato presidencial Mitt Romney. En el segundo, en cambio, se alineó con el resto de su bancada.

“La pregunta importante que la Constitución encomienda responder a los senadores es si el presidente cometió un acto tan extremo y flagrante que representa un delito y falta grave. Sí, lo hizo”, anunció, visiblemente movilizado, Romney frente a la prensa en el Capitolio, una hora y media antes de la votación.

Alentado por un resultado que se esperaba dada la mayoría republicana en el cuerpo, Trump se lanzará a partir de ahora a la campaña para obtener su reelección en noviembre próximo. Es más, al revés de lo que esperaban los demócratas, el proceso lo terminó fortaleciendo: según una encuesta de Gallup, el apoyo a su gestión subió al 49%, el nivel más alto que haya registrado.

Anoche, el presidente posteó un video en su cuenta de Twitter que jocosamente postulaba “Trump por siempre” y que mostraba cómo caían, uno a uno, carteles con las fechas de numerosos turnos electorales futuros.

Inmediatamente después de la votación, el equipo de campaña del mandatario Trump celebró la noticia.

“Los demócratas, que no sirven para nada, saben que no pueden ganarle y entonces le hicieron un juicio político. Esta prueba horrible siempre fue una táctica de campaña para invalidar los votos de 63 millones de estadounidenses en 2016 y un esfuerzo transparente para interferir en la elección en 2020”, aseguró el jefe de la campaña por la reelección, Brad Parscale, en un comunicado.

La votación en el Senado llegó horas después de que Trump diera un discurso electoralista ante ambas cámaras del Congreso que desató protestas sin precedentes de los demócratas y exhibió la creciente grieta política de Estados Unidos (ver pág. 21).

Más allá del resultado final, algunos senadores republicanos expresaron su inquietud por la campaña de presión que Trump ejerció sobre Ucrania para que investigara a su potencial rival electoral demócrata Joe Biden e interfiriera en los comicios generales del 3 de noviembre próximo. Sin embargo, concluyeron que no se trataba de un delito lo suficientemente grave como para destituirlo y mucho menos a ocho meses de disputar su reelección.

El pasado verano boreal, un miembro de los servicios de inteligencia comunicó su preocupación por haberse enterado de una llamada telefónica entre Trump y su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, en la que el primero le pidió que investigara los negocios del exvicepresidente Biden y su hijo Hunter en ese país, mientras mantenía congelada ayuda militar vital ante una rebelión separatista prorrusa.

“Cuando nuestro presidente invita y presiona a un gobierno extranjero para difamar a un opositor político y corromper la integridad de nuestras elecciones presidenciales de 2020, debe ser destituido”, dijo ayer el senador demócrata Jeff Merkley.

El final de este proceso no cerrará otras investigaciones contra Trump que impulsa la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y que serán parte importante del debate de la campaña anticipada, a pesar de que la estrategia se ha mostrado poco efectiva.

El presidente aprovechó el discurso anual ante el Congreso del martes a la noche para enumerar sus logros y embestir contra la oposición.

Gran parte de su mensaje de 78 minutos sobre el Estado de la Unión fue para proclamar el éxito de sus políticas económicas y ensalzar su visión y lema de campaña “Estados Unidos primero”.

Trump dijo que sus políticas de desregulación y recortes de impuestos, criticadas por sus opositores por dañar el medio ambiente y favorecer a los ricos, fueron la causa del éxito económico “sin paralelo” del país.

Se jactó de los pactos comerciales con China y del TMEC con México y Canadá, del masivo gasto militar y de medidas “sin precedentes” para detener la inmigración ilegal, así como de su intento de “poner fin a las guerras de Estados Unidos en Oriente Medio” como ejemplos de cumplimiento de sus compromisos con los votantes.

Al mismo tiempo, condenó los resultados de su predecesor demócrata, Barack Obama, y declaró que solo su administración había revertido la “decadencia económica” y “restaurado” el orgullo estadounidense.

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