Un pilar de cualquier dictadura es el estricto control de los medios de comunicación. Sin embargo, siempre existen formas de reírse del censor. Veamos el caso de los cubanos, según una crónica del periodista Fernando Ravsberg publicada en el sitio en español de la BBC y que aquí reproducimos en parte.
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Nicanor pasa de la sorpresa a la indignación, afirmando que ya «ni siquiera lo disimulan» a lo que el agente responde que «a los clientes no hay quien los entienda, antes se quejaban de que no dábamos la cara».
Rodríguez y Segura llegan con dos micrófonos. Finalmente, rendido ante miradas amenazadoras, Nicanor accede, los deja entrar, les brinda el típico café cubano y colabora con los dos agentes en la mejor ubicación de los micrófonos en su casa. «¿Dónde suele hablar mal del gobierno, en qué parte de la casa?» y Nicanor responde que «en cualquier parte, aquí, en el cuarto, en la cocina, ¡en la cocina!».
Los agentes le comunican a Nicanor que fue seleccionado porque sus críticas son « realmente sagaces» y además porquesu casa queda cerca y no tenían auto disponible. Le explican que debe sentirse contento,
Cuando le piden que haga una prueba de sonido, el oficial Segura le sugiere que diga «algo subversivo, para ir entrando en calor» y el ciudadano O'Donell grita: «Me encantaría tener una antena parabólica». El corto de video está recorriendo Cuba en formato de DVD y es visto en computadoras particulares, la mayor parte de ellas clandestinas, dado que está prohibida su venta a los cubanos.
Lógicamente nadie de los que lo han visto y «pasado» a otros quiere que se mencione su nombre, pero en general todas las opiniones recogidas por la BBC son positivas. «Yo no sé cómo se atrevieron a hacer algo así pero está genial, es una sátira muy fina», expresó un gerente.
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