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24 de julio 2003 - 00:00

Emergencia en extremo oriente ruso por incendios forestales

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El Servicio de Vigilancia Forestal (SVF) informó de que actualmente en Jabárovsk arden 22.000 hectáreas de bosques y taiga, con 78 focos de incendio, 22 de ellos de gran magnitud.

Especialmente grave es la situación en los distritos de Vaninsk, Nanái, Lazo y Sovietko-Gavanski, en los que rige el estado de emergencia.

Un portavoz del SVF indicó, sin embargo, que los centros urbanos de Jabárovsk no están amenazados directamente por el fuego.

La falta de lluvias ha agravado la situación en esa región del extremo oriente de Rusia, donde a diario se registra una media de diez nuevos incendios, provocados en su mayoría por tempestades eléctricas.

Para combatir los fuegos forestales, la administración de Jabárovsk ha movilizado a cerca de 1.200 bomberos, apoyados desde el aire con 12 aviones cisternas.

En la isla de Sajalín, también en el extremo oriente del país, arden cerca de 20.000 hectáreas de bosque y taiga.

Según las autoridades locales, los bomberos consiguieron sofocar hoy un incendio de una superficie de 700 hectáreas en un yacimiento de turba, siniestro que se había declarado a fines de junio por imprudencia de unos bañistas que estaban en una playa vecina.

El Ministerio para Situaciones de Emergencia informó de que al día de hoy en todo el país hay 516 incendios forestales, que casi en su totalidad afectan a Siberia y a las regiones del extremo oriente y del noroeste de Rusia.

En lo que va de verano, los siniestros han arrasado dos millones de hectáreas de bosques y taiga, superficie igual a la quemada en 2002, que fue el peor año desde que se llevan registros de los incendios forestales.

En la región de Moscú, las autoridades han endurecido al máximo las sanciones administrativas a los ciudadanos que por imprudencia provoquen incendios forestales, a fin de evitar la repetición de los siniestros del año pasado, que cubrieron la capital rusa de un manto de humo durante semanas.

Entre otras medidas de prevención se ha prohibido la entrada de vehículos motorizados a todos los bosques aledaños de Moscú, muchos de los cuales han sido cerrados también a los excursionistas.

Los incendios en los bosques que rodean la capital rusa revisten un alto grado de dificultad para la acción de los bomberos debido a la existencia de grandes yacimientos de turba.

La turba, un combustible natural, arde incluso hasta a diez metros de profundidad y el fuego puede propagarse de manera subterránea a grandes distancias y aflorar a la superficie donde menos se le espera.

Además, para apagar una superficie de turba en llamas de un centímetro cuadrado se requieren diez litros de agua.

Los incendios forestales del año pasado en las afueras de Moscú fueron comparables con los que se produjeron en 1972, cuando la sequía fue tal que "las turberas estallaban como si fueran depósitos de pólvora", recordaba un bombero veterano.

Las medidas de prevención y la ayuda de un verano que no ha sido extremadamente seco ni caluroso han impedido la repetición de los sucesos del año pasado.
 

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