Madrid (AFP, DPA, Reuters, EFE) - Los funerales de Estado en memoria de los 190 muertos de los atentados del 11 de marzo en Madrid se celebraron emotivamente en la catedral de la Almudena, presididos por los reyes de España, a la vez que significaron el bautismo diplomático del futuro presidente de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, un hombre que debe comenzar a tejer sus relaciones internacionales. Tony Blair y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, se entrevistaron con Zapatero y le reclamaron que revise su decisión de que retornen las tropas de Irak. A cambio, le prometieron impulsar un acuerdo en Naciones Unidas para normalizar la intervención en Irak, pero el socialista les reiteró su propósito.
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Además, se reunieron con el futuro mandatario el alemán Gerhard Schröder; el primer ministro polaco, Leszek Miller, y el presidente portugués, Jorge Sampaio.
El futuro presidente del gobierno español se reunió con cada uno de ellos durante una jornada maratoniana para explicarles su giro en política exterior, acompañado por su probable canciller, Miguel Angel Moratinos.
Después de recibir el pésame de los altos dignatarios invitados, los soberanos españoles, Juan Carlos I y la reina Sofía, muy conmovidos y acompañados por su familia y la futura princesa Letizia Ortiz, todos vestidos de negro, se ubicaron a un costado del altar mayor mientras se escuchaban los acordes del himno nacional.
Desde el altar, el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, que concelebró la misa junto a unos 30 obispos, pidió a las víctimas que se alejen de «toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia».
Junto a José María Aznar, los miembros de su gobierno en funciones, Rodríguez Zapatero, y los presidentes de las 17 comunidades autonómicas españolas, asistieron al oficio. La jornada fue además difícil para Aznar, ignorado por la mayoría de los responsables extranjeros y abucheado por algunos familiares. Sólo sus ex aliados Blair, Miller y Powell cumplieron una visita protocolar en La Moncloa.
«Si no cambian los parámetros actuales (...), las tropas españolas volverán el 30 de junio», afirmó a la prensa Angel Moratinos, casi seguro canciller socialista, tras el encuentro con Blair. Powell, en tanto, «manifestó su interés en trabajar juntamente con España para evaluar cuál podría ser el papel de la ONU y cuál su mandato en los terrenos político y militar», según Moratinos. Por otro lado, el hasta ahora comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, aceptó ser el próximo ministro español de Economía y Hacienda.
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