Cuatro millones de personas están habilitadas para votar.
La Paz (AFP) -Bolivia irá hoy a las urnas para revocar o ratificar en sus cargos al presidente Evo Morales y a ocho prefectos, en un referendo con reglas confusas -denunciadas por las misiones de observación- y una situación inestable que podría profundizar la pugna entre el oficialismo y la oposición.
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Morales, que convocó a este referendo para intentar destrabar una grave crisis política que lo enfrenta con autoridades regionales, debería ser ratificado, según las encuestas, al igual que sus principales opositores, incluyendo al poderoso prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas.
"No tengo miedo al pueblo", dijo el presidente ayer, invitando a votar.
En las últimas horas las misiones de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Mercosur expresaron su preocupación por el hecho de que hay dos criterios de interpretación de los resultados del referendo.
Según la ley de convocatoria, los prefectos serán revocados si hay un porcentaje de 'No' a su gestión superior al porcentaje de votación que obtuvieron en la elección de diciembre de 2005, que se sitúa entre 38 y 48%.
Pero la Corte Nacional Electoral (CNE) señala que el criterio técnico es que los prefectos sean revocados con 50%+1 de votos negativos.
Para el caso de Morales no hay problema: el criterio en cualquier caso es que para revocarlo se necesita un 'No' a su gestión superior a 53,74%.
Un informe de la OEA señala que "la ciudadanía necesita acercarse a las urnas con la clara seguridad de cómo se contará su voto y cómo se definirán los resultados".
La misma preocupación fue expresada por el presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, el ex vicepresidente argentino Carlos Alvarez.
"Eso (las dos fórmulas distintas) es un problema. Espero que se pongan de acuerdo y que haya un acuerdo pre-referéndum o inmediatamente post-referéndum para tener una sola interpretación de las normas, porque es muy difícil cuando hay dos interpretaciones distintas", dijo.
Esta semana el ex diplomático boliviano Manfredo Kempff señaló que para el referendo "será muy difícil que la violencia esté ausente porque las reglas no están claras, y cuando algo es turbio se impone la ley del garrote".
Esta confusión se agrega a otras dudas, empezando por la validez misma de la consulta, que no pudo ser avalada por el Tribunal Constitucional, debido a que cuatro de sus cinco miembros renunciaron a comienzo de este año.
Igualmente hay denuncias de irregularidad en el padrón electoral, un tema que preocupa a la OEA.
Pero los principales temores se centran en el escenario post-electoral: si bien el presidente Morales, con su eventual ratificación, puede fortalecerse, también en las regiones donde pierda puede haber un movimiento para desconocer su mandato, según señalan analistas.
En la semana el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas alertó sobre este aspecto.
"El referendo es un callejón sin salida. Así como el gobierno va a argumentar que está ratificado, las regiones van a argumentar que allí está revocado. El referendo es una desgracia nacional", agregó.
Ya esta semana, Morales -en plena campaña- no pudo viajar a cuatro regiones, donde dirigentes cívicos de oposición bloquearon aeropuertos o tomaron sus inmediaciones para evitar su llegada.
Otro caso complicado es el de Manfred Reyes Villa, prefecto de Cochabamba y opositor a Morales, que no reconoce el referendo por considerarlo ilegal.
Si es revocado, como señalan les encuestas, él no está dispuesto a ceder el cargo. "Fui elegido hasta 2009", dijo el viernes.
Es en ese panorama que Bolivia enfrenta el referendo de este domingo. Varios gobiernos e incluso el secretario general de la ONU, Ban ki-moon, han expresado su preocupación y pedido a los bolivianos votar en paz.
El referendo, para el cual están habilitados poco más de 4 millones de bolivianos, se abre a las 08H00 locales (12H00 GMT) y se cierra ocho horas después.
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