Barack Obama es representado como Superman en una calle de Los Angeles. El mandatario electo salió a enfriar las expectativas de cambio que genera su figura, consciente de las dificultades que le impondrá la crisis económica estadounidense.
El cambio de época que se avecina en Estados Unidos, dado en el plano internacional por las promesas de Barack Obama de impulsar políticas consensuadas y de dialogar incluso con los gobiernos enemigos de su país, comenzó a provocar tomas de postura fuertes. China salió ayer a condicionar duramente la relación bilateral. Israel presionó contra el inicio de un diálogo con Irán que, teme, lleve a una aceptación de ese país como potencia nuclear. Mientras, el régimen de Teherán demostró su intención de sacar partido de las ambigüedades del demócrata. Y, ya en la región, Colombia reclamó un compromiso firme en torno al mantenimiento de la ayuda contra el narcotráfico y la guerrilla.
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El régimen de Pekín afirmó que desea profundizar las relaciones con el sucesor de George W. Bush, aunque le exigió que, debido a la crisis económica, no ceda a las tentaciones proteccionistas. «
Continuaremos aplicando una política exterior mutuamente beneficiosa. Creemos en el libre comercio y pensamos que EE.UU. también cree en el libre comercio», declaró el portavoz la Cancillería, Qin Gang.
Obama afirmó durante su campaña que el gigantesco déficit comercial norteamericano con China es producto de la manipulación del yuan. EE.UU., el segundo socio comercial de Pekín, registró el año pasado un déficit sin precedentes de 256.200 millones de dólares en la balanza comercial bilateral.
Pero no fue esa la única exigencia china. El vocero también aclaró que el problema bilateral «más delicado» está dado por la política norteamericana sobre Taiwán, la isla de hecho independiente pero cuya soberanía China reivindica. «Pedimos a EE.UU. un compromiso de respetar la política de una sola China y que deje de vender armas a Taiwán», afirmó Qing. «China otorga mucha importancia a las relaciones con EE.UU. y con el nuevo equipo de Barack Obama. Creemos que se deben abarcar desde una perspectiva estratégica de largo plazo. Está en los intereses de los dos países, el más desarrollado y el que más rápidamente se desarrolla, tener una buena relación», explicó Qin Gang.
REVELA ISRAEL DESCONFIANZA
La canciller del gobierno israelí saliente y candidata oficialista a primera ministra para las elecciones del 10 de febrero, Tzipi Livni, advirtió ayer a Obama que la apertura de un diálogo con Irán puede ser percibido por la República Islámica como «un mensaje de debilidad».
Según aseguró Livni, quien marcha primera en las encuestas de intención de voto, esas eventuales conversaciones afectarían los esfuerzos internacionales para persuadir al régimen islamista que abandone su programa nuclear.
Se trató de la primera discrepancia admitida públicamente por un dirigente israelí sobre las políticas anunciadas por el presidente electo norteamericano, que tiene en Israel su primer aliado en Oriente Medio.
En ese sentido, la secretaria de Estado saliente, Condoleezza Rice, admitió que ya no hay forma de alcanzar una cuerdo de paz palestino israelí antes de fin de año y viajó a Medio Oriente con el propósito de evitar un colapso del diálogo, de manera de dejar el camino allanado sobre la cuestión a la nueva administración de su país.
IRAN INTENTA SACAR PARTIDO
Desde la otra vereda, el presidente de Irán, el ultraislamista Mahmud Ahmadinejad, trató de sacar partido de la coyuntura y, en un gesto inusual, felicitó a Obama por su triunfo.
«Las oportunidades que Dios brinda son de corta vida. Espero que usted dé lo mejor de sí para aprovechar esta oportunidad de servicio y que deje un buen nombre al acercarse a lo que son los intereses de la gente real», expresó Ahmadinejad en un comunicado.
Teherán y Washington no cuentan con lazos diplomáticos directos desde el triunfo de la revolución islámica de 1979, cuando estudiantes radicalizados tomaron la embajada norteamericana y retuvieron a un grupo de diplomáticos como rehenes durante 444 días. El líder de dicha revolución, el ayatollah Khomeini, calificó a EE.UU. de «gran satán». Dos décadas después, Bush acusa a Teherán de promover el terrorismo y de desarrollar un plan nuclear secreto. Irán forma parte del «eje del mal».
COLOMBIA TEME GIRO
Colombia, el principal aliado en América Latina del gobierno de Bush, buscará convencer al nuevo mandatario norteamericano de que mantenga la ayuda militar contra el narcotráfico y las guerrillas. Así lo afirmó el titular de Defensa, Juan Manuel Santos, quien admitió que «hay una discusión interna» en el Partido Demócrata de Obama sobre el «énfasis que se le da a la parte militar» de la estrategia, por encima del componente social. Pese a eso manifestó que cree que «el Plan Colombia va a seguir».
Además del foco en el aspectomilitar del Plan Colombia, la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes cuestiona el desempeño de Bogotá en materia de derechos humanos, lo que mantiene bloqueada la aprobación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral.
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