Un colono llora abrazado a su hijo y es consolado por dos soldados en la sinagoga del asentamiento de Neve Dekalim . Más de 60 viviendas de esa colonia fueron incendiadas por sus antiguos ocupantes antes de su partida.
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Más de 1.000 jóvenes se concentraron en este lugar sagrado ni bien tuvieron noticias de la entrada de las fuerzas del orden en el asentamiento a primera hora de ayer.
Muchos de ellos pasaron la noche en vela en la sinagoga por si los soldados se decidían a evacuarla en medio de la oscuridad. El amanecer los sorprendió exhaustos y sin apenas energía para rezar o cantar.
«Nos quedaremos aquí hasta que los soldados vengan a sacarnos. A nosotras sólo podrán tocarnos mujeres militares. Entonces veremos qué sucede», afirmó desafiante
Desde que salió el sol, a estos activistas se unieron decenas de colonos, la mayoría hombres, que fueron a realizar su oración matinal, tal vez la última en esta sinagoga. De sólo pensarlo, muchos no pudieron contener las lágrimas.
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