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Lobón, que presentó hoy el plan de derribo del rascacielos arrasado por el fuego en la madrugada del pasado 13 de febrero, explicó que la demolición será realizada por un equipo de 50 personas.
El edificio, uno de los más representativos del Madrid moderno con 106 metros de altura y unas 30 plantas, quedó totalmente destruido por el fuego, cuyas causas aún se investigan, aunque fueron atribuidas inicialmente a un cortocircuito.
La demolición total de lo que quedó del edificio, cuya estructura está seriamente afectada, según los técnicos, fue interrumpida esta semana por los investigadores después de la aparición de unos videos grabados por testigos del suceso en los que se aprecian unas figuras en movimiento que pudieran ser personas y luces en alguna planta.
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