Roma (ANSA, EFE) - Mientras la clase política italiana está sumida en el debate de conflicto de intereses y la policía indaga acerca de un posible intento de ataque a la Embajada de Estados Unidos en Roma, una bomba de alto poder destructivo estalló ayer cerca del Ministerio del Interior, en lo que constituiría, según los investigadores, un «acto demostrativo». El artefacto, colocado en un ciclomotor, hizo explosión en la madrugada de ayer sin llegar a provocar víctimas, aunque sí daños a automóviles, contenedores de basura y vidrios de comercios situados en las proximidades del ministerio.
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«Es una señal preocupante, sería equivocado subestimarlo: creo que se deben bajar ciertos tonos», dijo el premier Silvio Berlusconi, quien aseguró, sin embargo, que «las instituciones son sólidas, el gobierno está sereno, y no hay que dejarse influenciar excesivamente por ciertos hechos».
Por su parte, el ministro del Interior, Claudio Scajola -que hoy comparecerá en la Cámara de Diputados y en el Senado para informar sobre el episodio-, definió el atentado como «un acto gravísimo cometido junto al lugar que simboliza la seguridad del Estado y de los ciudadanos». El presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, manifestó su indignación por la «grave ofensa» procurada a las instituciones, mientras el ministro para las Relaciones con el Parlamento, Carlo Giovanardi, auguró que «haya sido el gesto aislado de un desconocido».
• Pistas
Por el momento, nadie se atribuyó la autoría del atentado, por lo que los investigadores consideran que deben seguirse todas las pistas con atención: tanto grupos extremistas italianos como el terrorismo internacional. La acción, según los responsables de la investigación, tuvo un «alto efecto demostrativo» y fue concebida para causar daños consistentes, vista la notable cantidad de explosivo utilizado.
La policía italiana está abocada también en estos momentos a investigar a un grupo de marroquíes, presuntamente vinculados con Al-Qaeda, arrestados la semana pasada en Roma con posesión de cianuro, explosivos y mapas de la ciudad, donde estaba señalada en rojo la localización de la Embajada de Estados Unidos. A raíz de esta detención, las fuerzas del orden reforzaron los controles en torno de la sede diplomática y descubrieron unos agujeros en una galería subterránea próxima a la embajada. Personal militar de la sede diplomática norteamericana y agentes de la policía inspeccionaron por la mañana durante una hora ese pasadizo, pero no encontraron nada.
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