9 de noviembre 2004 - 00:00

Estalló una fuerte crisis en el entorno de Arafat

Suha Arafat, la esposa del líder palestino, es un personaje polémico. Sus críticos le reprochan no haberlo visitado en sus tres años de reclusión en Ramallah y la acusan de pretender apoderarse de su fortuna.
Suha Arafat, la esposa del líder palestino, es un personaje polémico. Sus críticos le reprochan no haberlo visitado en sus tres años de reclusión en Ramallah y la acusan de pretender apoderarse de su fortuna.
París (EFE, AFP, ANSA, Reuters) --Suha, esposa de Yasser Arafat, quien agoniza en un hospital militar cerca de París, declaró ayer la guerra a los líderes palestinos, al afirmar que «quieren enterrar vivo» al caudillo y que «conspiran» para «heredar el poder».

Sus declaraciones, realizadas a la cadena televisiva Al Jazeera vía telefónica, despertaron duras críticas en la dirigencia palestina. Observadores consideraron que la actitud de Suha, acusada de aislar al rais y de bloquear la información sobre su salud, se debe a su interés por depósitos bancarios a nombre de Arafat, valuados entre 300 y 1.000 millones de dólares. En este sentido, recordaron que la primera dama, impopular por no haber visitado nunca a Arafat durante los tres años en que éste estuvo recluido en su búnker de Ramallah, es investigada en Francia por un poco claro giro de 9 millones de dólares desde una cuenta suiza.

Como reacción inmediata a las palabras de Suha, el primer ministro Ahmed Qorei (Abu Ala), el secretario general de la Organización de Liberación Palestina (OLP) Mahmud Abbas (Abu Mazen), el canciller Nabil Shaat y el presidente del Parlamento, Rauhi Fatuh, cancelaron en un principio su previsto viaje a París. Sin embargo, tras una breve reunión en Ramallah (Cisjordania), los máximos líderes palestinos decidieron ir a Francia para comprobar el verdadero estado de salud de Arafat. En un gesto político destinado a fortalecer a estos dirigentes, considerados moderados por la comunidad internacional, los tres serán recibidos hoy por el presidente francés Jacques Chirac.

• Detalle

«Este es un mensaje al honorable pueblo palestino, para que sepa que un grupo de quienes quieren heredar el poder viene a París», dijo Suha, de 41 años a Al Jazeera. «Deben ser conscientes de la conspiración. Les digo que quieren enterrar vivo a Abu Amar (nombre de guerrade Arafat). El está mejorando y va a volver a su patria. La revolución llevará a la victoria. Dios es el más grande», concluyó.

De acuerdo con el escueto parte de ayer del hospital militar de Percy (Francia), Arafat se encuentra en situación «estacionaria» y con restricción de visitas. Hasta ahora, por decisión familiar, no se ha informado con claridad cuál es el mal que éste padece ni detalles sobre su verdadero estado.

Qorei y Abbas -quien también fue premier-mantuvieron con Arafat una relación tirante, ya que éste nunca aceptó cederles competencias, tal como pretendían EE.UU., Israel y la Unión Europea. Los dos son políticos moderados « tunecinos», término con el que se designa a los dirigentes de la vieja guardia que regresaron a los territorios palestinos con Arafat desde Túnez -donde desde 1982 se encontraba la sede de OLP-y gozan de escasa popularidad entre los palestinos, quienes les adjudican actos de corrupción. De hecho, una encuesta difundida ayer cifró en 60% el rechazo popular a Qorei.

• Llamamiento

La reacción de éste se limitó a realizar un llamamiento a la «unidad nacional» y a asegurar la lealtad al caudillo. «Enviamos saludos a Arafat y esperemos que se recupere, pero sentimos y nos sorprende la declaración de la hermana Suha, que ha creado confusión y que rechazamos», añadió.

Al Fatah -núcleo de la OLP y que tiene 50 de los 88 escaños en el Parlamento palestino desde las elecciones generales en 1996- se ve seriamente amenazado por el grupo integrista Hamas, que presiona ahora por la formación de un gobierno de unidad nacional que lo incluya
. Atizados por los acosados líderes de Al Fatah, centenares de palestinos se concentraron ayer en Ramallah para repudiar a la esposa del caudillo.

Mientras, Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) y el otro grupo fundamentalista palestino, Yihad (Guerra Santa) salieron a terciar en la disputa de poder. El portavoz del primero,
Mushir al Masri, dijo que las acusaciones de Suha Arafat «reflejan las divisiones en el seno de la Autoridad Palestina». Sin embargo, en línea con el deseo de la organización de integrar el futuro esquema de poder, señaló que dichas declaraciones «no benefician a los intereses generales palestinos». El portavoz de Yihad, Jaled Al Batch, se expidió en idéntico sentido.

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