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"La única manera de volver a la paz social es con la renuncia del presidente, la única forma de garantizar la democracia es con la renuncia de (Sánchez de) Lozada", dijo el diputado, ex candidato presidencial y líder cocalero en una entrevista con la agencia de noticias Reuters.
Morales exigió también la dimisión de "su gabinete, más bien conocidos como carniceros de los bolivianos", y pidió a la comunidad internacional que intervenga para encontrar una salida a la convulsionada situación del país andino.
Bolivia es sacudida por manifestaciones callejeras contra el presidente, reprimidas por las fuerzas de seguridad, desde hace un mes, y el saldo de los enfrentamientos alcanza a más de 50 muertos.
Las protestas, principalmente de campesinos y cocaleros, comenzaron en rechazo a un proyecto del gobierno para exportar gas a Estados Unidos a través de un puerto de Chile, país que dejó a Bolivia sin costas marítimas tras una guerra en 1879.
Pero ahora se han convertido en un generalizado reclamo para que el presidente, un firme aliado de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y la erradicación de los cultivos de coca, deje su cargo.
"Hablar con Gonzalo Sánchez de Lozada es como hablar con representantes de transnacionales y no con representantes de los bolivianos", dijo Morales.
El 80 por ciento de la población boliviana es indígena o mestiza. Sánchez de Lozada fue elegido en junio del 2002 por el Congreso, tras conseguir el 22 por ciento de los votos en la elección directa, y ahora tiene una popularidad del 9 por ciento según recientes sondeos.
Sánchez de Lozada apuntó a Morales y a Felipe Quispe, otro dirigente campesino que montó las primeras protestas en septiembre, como parte de un grupo financiado desde el exterior para acabar con la democracia boliviana, que fue reinstaurada hace 21 años.
El líder cocalero, sin embargo, aseguró sin embargo el martes desde Cochabamba, 200 kilómetros al sudeste de La Paz, que ellos quieren una sucesión constitucional.
"Cualquiera sea el nuevo presidente producto de esta gran movilización del pueblo boliviano, tiene que garantizar toda la recuperación de los hidrocarburos, y tiene que parar la erradicación forzosa del cultivo de coca", agregó.
El cocalero aseguró que a causa de la tensión social en su país se han registrado desde agosto del año pasado 140 muertos por armas de fuego.
Dijo que quiere acabar con "la dictadura" de Sánchez de Lozada y pedir "alguna intervención de las Naciones Unidas, de Amnistía Internacional para parar esta masacre por el gobierno boliviano".
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