Miami (EFE, AFP, ANSA) - El gobierno de Estados Unidos acusó ayer formalmente a José Padilla y a otros dos sospechosos de ser integrantes de Al-Qaeda y de haber formado una célula en el sur de Florida que supuestamente proveía dinero y reclutas a grupos extremistas internacionales.
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Padilla, de origen puertorriqueño, Adham Amin Hassoun y Kifah Wael Jayyousi fueron presentados por la Fiscalía Federal ante un jurado de Miami como miembros de una «organización secreta creada para brindar respaldo material y humano a Al-Qaeda».
Tras cinco años encarcelado, Padilla finalmente tuvo ayer su día en la Corte, a la que acudió de traje oscuro y camisa beige, en un caso que pone a prueba los derechos civiles y la política antiterrorista de Estados Unidos.
El puertorriqueño afronta cargos junto con los otros dos acusados por presunta conspiración para secuestrar, mutilar o asesinar a personas en el extranjero como parte de una guerra santa islamista y de proveer apoyo a grupos extremistas islamistas. Los tres se han declarado inocentes, pero si son hallados culpables, afrontarían cadena perpetua.
«Ellos no son dignos representantes de la religión de la que aseguran ser miembros. Más bien, manipularon esa religión para conseguir sus propios propósitos», afirmó el fiscal Brian Frazier en sus argumentos iniciales.
Frazier indicó que Padilla, de 36 años y convertido al islam, accedió a ser reclutado por Adham Amin Hassoun y que había sido entrenado en Afganistán, donde se adiestran a los futuros combatientes de la organización terrorista.
Conocido como Abdullah al-Muhajir, el puertorriqueño permaneció arrestado tres años sin que se le presentaran cargos, luego de ser detenido en mayo de 2002 bajo la acusación de conspirar para detonar una «bomba sucia» radiactiva en Estados Unidos.
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