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En un comunicado, la sección de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de la embajada estadounidense en Tbilisi agregó que el hecho fue una amenaza real a la integridad de Bush, que en su visita elogió los "progresos democráticos" de Georgia.
El gobierno de Georgia -que el 10 de mayo recibió por primera vez a un presidente norteamericano- había dicho que la granada era de juguete y no podía explotar, mientras que el vocero de la Casa Blanca había afirmado que Bush nunca corrió riesgos.
En su comunicado, el agregado legal del FBI en la embajada estadounidnese, C. Bryan Paarmann, dijo que la granada, arrojada cuando Bush hablaba ante unas 100.000 manifestantes en Tbilisi, cayó a 30 metros del presidente y de su par georgiano.
"Esta granada parece ser un artefacto activo que no funcionó simplemente debido a un suave golpe en el percutor inducido por un tironeo lento de la espoleta", dijo el FBI en su comunicado.
"Consideramos este acto una amenaza a la salud y la integridad tanto del presidente de Estados Unidos como del presidente de Georgia y también de la multitud de georgianos que asistieron" al acto, agregó el comunicado, que ofreció una recompensa a quien suministre datos que permiten detener a los culpables.
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