También castiga duramente los insultos contra los policías y las reuniones de jóvenes en las entradas de edificios.
El proyecto propone, a su vez, castigar con hasta cinco años de prisión y 73.500 dólares a los traficantes de personas que obliguen a mendigar a nenes discapacitados.
Se trata de garantizar la seguridad «de los más pobres, los que cuentan con el Estado porque no tienen a nadie para defenderlos, los que han sido olvidados desde hace tantos años», declaró Sarkozy.
La Liga francesa de los Derechos Humanos tachó la ley de «liberticida» y consideró que «podría llevar hacia un Estado autoritario». La izquierda, derrotada en las elecciones, aseguró que el proyecto de ley del gobierno apunta a «hacer la guerra a los pobres» y no a la pobreza. Raffarin, del partido centroderechista de
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