El presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció un plan de ayuda al agro de 1.650 millones de euros (unos 2.500 millones de dólares), y reclamó que la Comisión Europea regule los precios de los mercados de materias primas agrícolas.
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"He venido a proponer un plan sin precedentes (...) para nuestra agricultura que comprende 1.000 millones (de euros) en préstamos bancarios y 650 millones de euros de apoyo excepcional del Estado", afirmó Sarkozy tras reunirse con productores de leche del Jura, departamento del este de Francia.
Los 1.000 millones de euros en préstamos al sector agrícola-ganadero tendrán una tasa de interés preferencial de 1,5% y hasta de 1% para los jóvenes, precisó.
El objetivo es "permitir que cada agricultor en dificultades pueda sanear su situación financiera e invertir para la próxima temporada", dijo Sarkozy, quien aseguró que su gobierno asumirá el control de una crisis "absolutamente excepcional" que afecta a todas las actividades del sector (leche, frutas y verduras, carnes y cereales).
"La crisis se controla o se sufre y hemos elegido controlarla. Rechazo que la agricultura francesa sea arrastrada por la crisis", afirmó Sarkozy antes de enfatizar que "Francia no abandonará a su agricultura", sector de actividad que calificó de "corazón de nuestra sociedad".
Sarkozy calificó de "inaceptable" la diferencia entre el recorte de precios pagados a los productores (-20% entre septiembre de 2008 y 2009) y el recorte de los precios al consumidor de los productos alimenticios (-1%) y reclamó una "verdadera regulación" europea de los precios de las materias primas agrícolas.
"Europa debe aplicar una verdadera regulación en los mercados de materias primas agrícolas" para limitar "la creciente especulación y enmarcar los productos financieros derivados de esos mercados", afirmó Sarkozy en Poligny, capital del conocido queso francés Comté.
Sostuvo que "la idea de un mercado todo poderoso que no debe ser contrariado por ninguna regla, ninguna intervención política, (...) es una locura".
Desde Bruselas, la Comisión Europea dijo que quiere conocer "los detalles" del plan de ayuda al agro y "luego veremos qué tenemos que decir", indicó un portavoz.
Sarkozy anunció también que el gobierno "exonerará" los aportes patronales por los trabajadores temporales para reducir la diferencia de costo de mano de obra con los otros países de Europa.
"Producimos tomates con un costo de trabajo de 12 euros la hora. El problema es que nuestros vecinos los producen a siete euros e inclusive seis la hora", afirmó el presidente francés, que prometió a los agricultores darles "las mismas armas que sus competidores".
Sarkozy anunció esta serie de medidas más de una semana después de una fuerte movilización de agricultores y ganaderos de todo el país nucleados en la poderosa Federación Nacional de Sindicatos de Explotaciones Agrícolas (FNSEA), que incluyó una mediática protesta en los Campos Elíseos, en París.
"Este plan va en la buena dirección pero nunca un plan, por más importante que sea, reemplazará una política de precios para garantizar ingresos correctos a nuestros campesinos", afirmó el presidente de la FNSEA, Jean Michel Lemetayer.
La oposición socialista denunció un plan "cortoplacista" y un discurso "populista".
Francia y Alemania, que cuentan con el apoyo de la mayoría de los miembros de la Unión Europea (UE), entre ellos España -aunque con reservas-, rechazan la prevista desregulación del mercado agrícola europeo, que apoyan los partidarios de la liberalización como Gran Bretaña y Dinamarca.
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