Policías impiden a estudiantes ocupar la estación de trenes de Nantes, poco antes del inicio
de una huelga de transportes que promete colapsar Francia. Se sumarán los gremios
de la energía, que amenazan con cortar el suministro.
París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La primera gran batalla del presidente francés, Nicolas Sarkozy, para instaurar su vasto plan de reformas comenzó ayer al enfrentar una huelga por tiempo indefinido del transporte público y los empleados estatales del sector energético que promete paralizar el país.
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«Antes de ser electo dije qué haría», recordó Sarkozy, quien remarcó que «no haré lo que hicieron otros», en alusión a que no dará marcha atrás como sí lo hizo en 1995 su predecesor Jacques Chirac. El presidente afirmó que «a esas reformas, los franceses las aprobaron al votarme, porque yo les dije todo antes de las elecciones» de mayo, en un discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo.
La huelga fue convocada por los sindicatos en protesta por la eliminación de las jubilaciones de privilegio, cuyos principales beneficiarios son los empleados de transporte público, de las empresas de electricidad y gas, sin olvidar la Opera de París o la Comedia Francesa.
Inyección
Las normas especiales fueron aprobadas tras la Segunda Guerra Mundial para los trabajadores de empleos que requerían mayor esfuerzo físico, y permiten a algunas personas jubilarse a los 50 años tras contribuir durante 37,5 años al sistema, en lugar de los 40 del resto. El gobierno dice que este sistema ha quedado obsoleto, es injusto y costoso, y subraya que tendrá que inyectar 5.000 millones de euros en los fondos especiales de jubilaciones sólo este año para equilibrar sus cuentas.
Esta huelga es vista como un test para la firmeza de la voluntad reformista de Sarkozy, quien, en sus casi seis meses en el cargo, ya lanzó varias de las reformas que había anunciado en su campaña electoral.
Esta reforma es «absolutamente necesaria», reiteró anoche el primer ministro, François Fillon, en el noticiero de la cadena «TF1», al insistir en que se trata de un asunto de «equidad».
Y abogó porque la huelga termine cuanto antes: «Hay millones de franceses que mañana (por hoy) van a verse privados de su medio de transporte, y quizás de su trabajo», al no poder desplazarse.
Los trenes nocturnos fueron anulados al cierre de esta edición, incluidos los que unen París con Madrid y Barcelona, y se prevé para hoy y mañana que circule entre 20% y 25% de los servicios, mientras que en París funcionará 10% de los subtes, colectivos y tranvías.
El tráfico en la región de París se anunciaba para hoy con grandes problemas porque se estimaba que mucha gente utilizará automóviles particulares para trasladarse. Otros optarán por la bicicleta.
Propuesta
La esperanza de que esta pulseada entre los sindicatos y Sarkozy sobre la reforma de los regímenes especiales de pensiones no se convierta en un conflicto y largo surgió anoche, con la nueva propuesta planteada por el líder de la (CGT), Bernard Thibault, a la que respondió el gobierno de inmediato.
Thibault, que antes reclamaba una negociación global tripartita -gobierno, empresas y sindicatos-, propuso al ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, que se abran « ciclos de negociación», que duren al menos un mes, con representantes del Estado y los directivos en cada empresa.
«La huelga podría acortarse si el gobierno muestra que quiere abordar las cosas en un marco tripartito», indicó Thibault, cuya propuesta fue bien recibida por varios sindicatos.
Al gesto del líder de la CGT de «entrar en la negociación», Fillon respondió pidiendo al titular de Trabajo que se reúna inmediatamente con el resto de los sindicatos. El objetivo es «recoger sus propuestas y ver cómo se puede hacer para que se pare esta huelga lo antes posible e iniciar el ciclo de negociaciones en las empresas», dijo el premier.
Sarkozy, acompañado por Fillon y Bertrand, recibió a los directivos de los gremios, abogó porque se abran « rápidamente» las negociaciones en las empresas sobre las medidas a favor de los trabajadores destinadas a acompañar la reforma.
En su voluntad de reformar los regímenes especiales de pensiones, Sarkozy tiene el apoyo de la mayoría de los franceses, según los sondeos. Pero, de enquistarse el conflicto, correría el peligro de que se amplíen los descontentos -hay una huelga convocada por los empleados estatales y los estudiantes para el 20 de noviembre y otra en los tribunales el 29-, en un contexto de desaprobación de su política económica, especialmente en materia de poder adquisitivo, que es la principal preocupación de sus conciudadanos.