El tráfico ferroviario en Francia irá mejorando el viernes y habrá recobrado casi la normalidad durante el próximo fin de semana, anunció hoy la dirección de la estatal compañía ferroviaria (SNCF), después de 9 días de paro contra una reforma de los regímenes especiales de jubilación.
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Gran cantidad de asambleas de trabajadores de trenes franceses votaron hoy a favor de suspender la huelga iniciada hace nueve días, en una decisión que generó esperanzas de una solución, al menos temporal, al conflicto por los planes de reforma del presidente Nicolas Sarkozy.
La compañía estatal que opera el servicio de trenes, SNCF, dijo que 42 de 45 asambleas locales de maquinistas votaron a favor de suspender la medida mientras duran las negociaciones entre sindicatos, gobierno y la SNCF iniciadas ayer. La información fue confirmada por fuentes sindicales.
La red internacional, hacia Gran Bretaña, Bélgica, Alemania y Suiza, también debería funcionar normalmente.
De su lado, la dirección de los transportes urbanos de París (RATP) dijo que el servicio registraría una "clara mejoría" el viernes, en particular en las líneas suburbanas que habían sufrido graves trastornos.
"Según los resultados iniciales de las asambleas generales, se va en dirección hacia un retorno al trabajo", dijo Daniel Tourlan, dirigente de la CGT en la ciudad de Marsella.
"Vamos hacia una suspensión, pero sólo se trata de un cambio en la forma de la acción, ya que la determinación de los trabajadores ferroviarios está intacta", agregó.
Unas 50 asambleas locales ya votaron ayer a favor de suspender la huelga, mientras que dos pequeños gremios ferroviarios se pronunciaron a favor de levantar el paro, con lo que ya quedan sólo cuatro sindicatos en huelga, sobre ocho en total.
Pero los cuatro que siguen de paro -la CGT, SUD, UNSA y FO- son mayoritarios, ya que representan a más del 76 por ciento de los afiliados.
De estos cuatro, SUD es el único que se niega a participar de las negociaciones.
Líderes sindicales ya habían dado señales de cierto progreso tras las conversaciones iniciales de ayer, que se vieron empañadas por actos de sabotaje a la red de trenes de alta velocidad (TGV) atribuidos a un sector duro de huelguistas dispuesto a resistir hasta el final la reforma jubilatoria que impulsa Sarkozy.
Pese a una caída casi diaria en el porcentaje de trabajadores que adhiere al paro, la huelga volvió a causar hoy serios trastornos, aunque la SNCF y la autoridad de transporte de París, RATP, informaron de significativas mejoras en la situación.
La SNCF anunció que dos de cada tres TGV y un tren nacional y regional sobre tres deberían funcionar con normalidad a lo largo de la jornada, mientras que, para el mediodía, en París circulaba el 70 por ciento de los colectivos y un subte cada tres o cuatro en un día normal, de acuerdo a la RATP.
La RATP tiene previsto iniciar sus propias negociaciones con los sindicatos el próximo lunes.
El paro, que empezó el 13 de noviembre, es visto como una prueba de la credibilidad y determinación de Sarkozy, quien llegó al poder en mayo con la promesa de amplias reformas económicas.
El mandatario ya dijo que no cederá en los planes que generan la resistencia de los ferroviarios, consistentes en eliminar el sistema de jubilación especial que permite a unos 500.000 trabajadores jubilarse dos años y medio antes que el resto
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