Ciudad del Vaticano - El papa Francisco decidió recortar en 10% los salarios de los cardenales y disminuir las retribuciones de otros clérigos que trabajan en el Vaticano para salvar los puestos de trabajo de los empleados de menor rango, ya que la pandemia del coronavirus ha afectado los ingresos de la Santa Sede.
El Vaticano dijo ayer que Francisco emitió un decreto para aplicar recortes proporcionales a partir del 1 de abril. Un portavoz indicó que los empleados laicos de menor rango no se verían afectados por los recortes.
El papa Jorge Bergoglio ha dicho repetidamente que no desea despedir trabajadores en momentos de dificultad económica, aunque el Vaticano está enfrentando déficits.
Los cardenales que trabajan en el Vaticano y viven en el área o en Roma reciben salarios que se estiman entre 4.000 y 5.000 euros por mes y muchos residen en enormes departamentos que se alquilan muy por debajo de los costos del mercado.
La mayoría de sacerdotes y monjas que trabajan en departamentos del Vaticano viven en comunidades religiosas en Roma, como seminarios, conventos, parroquias, universidades y escuelas, lo que les otorga mayor protección ante las crisis económicas.
Tienen muchos menos gastos en el día a día que los empleados laicos, como policías, bomberos, personal de aseo, de centros de artes y de mantenimiento general, quienes viven en Roma y en muchos casos tienen familias.
Este grupo de trabajadores laicos parece ser el que desea proteger el Sumo Pontífice, ya que muchos empleos de rango menor no fueron incluidos en el decreto papal.
Aparte de los cardenales, otros clérigos experimentarán un recorte salarial de entre 3% y 8%. Las alzas programadas de sueldos se suspenderán hasta el 23 de marzo. Estas cláusulas también se aplicarán a los altos cargos y basílicas papales además de San Pedro en el Vaticano.
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