El ataque a un hombre de 37 años, al sur de Washington, incrementó el pánico por el accionar del francotirador que se ha cobrado 9 vidas y obligó a aumentar el operativo de seguridad (foto). La víctima se encontraba anoche en grave estado, después de haber sido sometida a una operación en la que no se le pudo extraer la bala, algo vital para confirmar si -como creen las autoridades-el episodio es el último golpe del atacante. En toda el área de Washington se cancelaban espectáculos y eventos deportivos y el gobierno de George W. Bush se negaba a descartar que el responsable de los ataques sea un terrorista.
«Se encuentra en una unidad de cuidados intensivos y su estado sigue siendo crítico», declaró una portavoz del hospital donde el hombre, cuya identidad no fue revelada, fue operado durante más de tres horas y podría ser sometido nuevamente a cirugía en las próximas horas.
Dada la gravedad de la víctima, los cirujanos decidieron no extraer la bala, que habría permitido a la policía descartar rápidamente si el proyectil poseía las características de las balas empleadas por el asesino de Washington.
«No estamos seguros» de si se trata de un nuevo ataque del francotirador, que ha matado ya a nueve personas y ha dejados, entre ellas a un menor, desde que inició su serie de ataques el 2 de octubre, dijo el comisario del condado de Hanover,
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