Ciudad del Vaticano (ANSA, AFP) - El poderoso secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, sostuvo que «una cierta teología de la liberación, no contaminada por doctrinas extrañas y opuestas a la fe cristiana, como las marxistas, tiene plena ciudadanía en la Iglesia».
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Bertone afirmó también que la institución no teme a los gobiernos de izquierda si hacen «cosas de izquierda», sino que expresa su condena cuando «estos gobiernos tratan de exhumar regímenes anacrónicos y dictatoriales».
El número dos del Vaticano hizo esa afirmación en una entrevista concedida a «30 Giorni» en vísperas del viaje del papa Benedicto XVI a Brasil.
El purpurado rechazó además que la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) haya llamado recientementela atención al teólogo de la liberación vasco Jon Sobrino con el objetivo de lanzar una «advertencia» contra esta teología antes del viaje del Pontífice a América latina.
El secretario de Estado sostuvo que Sobrino, que reside en El Salvador, no fue « condenado en cuanto a teólogo de la liberación sino por algunas opiniones reduccionistas sobre la figura de Jesús, único y universal salvador de hombres».
Santuario
El más directo colaborador del Papa adelantó también en la entrevista la hipótesis de que Benedicto XVI indicó el santuario mariano de Aparecida como lugar para la V Asamblea del Consejo del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Esa elección está orientada a dar una « indicación sobre a dónde apuntar para una regeneración de la fe en el corazón de América latina», dijo Bertone.
«En el continente -prosiguió- existe aún, gracias a Dios, una gran piedad popular que se expresa principalmente en los grandes santuarios, sobre todo marianos.»
El secretario de Estado afirmó, por otra parte, que «si los gobiernos de izquierda hacen algo de izquierda, o sea se preocupan de favorecer a las clases más humildes, de favorecer un equilibrado reparto de las tierras para que sean cultivadas más adecuadamente, si se preocupan en mejorar la asistencia médica y el sistema de educación, si se ingenian para llevar adelante políticas de ocupación que saquen a los jóvenes del tráfico de droga y frenen el fenómeno de la emigración, si hacen estas cosas esos gobiernos sólo pueden recibir el aplauso y también la colaboración de la Iglesia», destacó el religioso.
La condena de la Iglesia se expresa cuando «estos gobiernos tratar de exhumar regímenes anacrónicos y dictatoriales», dijo. «O cuando se vuelven víctimas de ciertas corrientes culturales, sostenidas por fuertes poderes transnacionales y mediáticos, que propagan en modo global modelos de vida cada vez más lejanos y hostiles a la tradición cristiana y amenazan los derechos fundamentales de la persona humana y de la Iglesia», agregó.
«No logro entender qué tiene de izquierda promover leyes que tienen como efecto eliminar a los más débiles, como son los niños no nacidos», señaló.
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