Fuerte temporal azotó a Uruguay y Paraguay y dejó siete muertos

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Un fuerte temporal en el Cono Sur, con intensas lluvias y vientos de hasta 150 kilómetros por hora, forzó la suspensión casi total de actividades en Uruguay, donde dejó dos muertos y tres heridos y provocó el desalojo de numerosas personas, tras causar cinco fallecimientos en Paraguay.

En Uruguay, un padre y su hijo fallecieron en el departamento de San José al ser arrastrados por la corriente el vehículo en el que viajaban, mientras que dos personas resultaron heridas en un accidente de tráfico y otra más al derrumbarse una pared.

Las muertes en Paraguay tuvieron lugar, cuando el temporal provocó la caída de un cartel publicitario sobre una joven de 16 años en el municipio de Mariano Roque Alonso, aledaño a Asunción.

En la misma zona del país un tinglado en unas instalaciones militares se desplomó sobre un grupo de uniformados, con una balance de cuatro cadetes muertos y catorce lesionados.

Según informó el Gobierno uruguayo, el temporal en el país dejó al menos 462 evacuados, 245 de ellos en el entorno de la ciudad de Montevideo, donde la tormenta causó inusuales situaciones de pánico.

La Dirección Nacional de Meteorología emitió una alerta roja de "riesgo extremo" para el sur y el este del país y el Gobierno recomendó en un comunicado a la población no salir de sus casas ante el peligro de rachas de viento de entre 120 y 150 kilómetros por hora.

En su parte televisivo diario, el meteorólogo Nubel Cisneros calificó de "ciclón extratropical" el fenómeno que se cernió sobre el país, conocido como "sudestada" y característico de la zona del Río de la Plata.

La última vez que Uruguay padeció una situación similar fue en agosto de 2005 cuando los vientos llegaron a los 210 kilómetros por hora y hubo cuatro muertos por caída de árboles y muros.

Esta vez cayeron unos 150 árboles en la capital, además de cables del tendido eléctrico y carteles de publicidad.

Unas 140.000 personas quedaron sin luz en el sur del país, si bien no se produjo ningún apagón generalizado y se trató tan sólo de múltiples incidentes menores causados por la caída de árboles sobre cables e instalaciones eléctricas.

El puerto de Montevideo quedó clausurado durante todo el día, y el aeropuerto internacional, si bien permaneció abierto, tuvo vuelos demorados o suspendidos.

En las calles contenedores de basura fueron arrastrados por el viento y bloquearon varias calles y en el puerto deportivo del Buceo varias embarcaciones quedaron parcialmente destruidas al ser impulsadas contra las rocas por el fuerte oleaje del Río de la Plata.

En la costa de Montevideo, las olas penetraron hasta el interior e hicieron desaparecer algunas de las playas de arena capitalinas, como la de Pocitos.

Varios edificios de oficinas fueron desalojados completamente y cerraron las universidades y los principales centros comerciales de la ciudad.

En Paraguay, los efectos del temporal del martes, que dejaron 2.500 familias afectadas, se dejaron sentir especialmente en Asunción y el departamento Central, aledaño a esa ciudad, así como en Itapúa, Misiones y Ñeembucú (sur) y Guairá y Caazapá (centro sur).

Este miércoles las autoridades proseguían con los trabajos para restablecer los suministros de energía y agua y para retirar las columnas de tendido eléctrico y árboles caídos durante la fuerte tormenta con granizada.

La situación obligó al presidente paraguayo, Federico Franco, a suspender las actividades que tenía previsto realizar en esta jornada para coordinar las tareas de asistencia.

En tanto, dos personas murieron en la ciudad boliviana de Santa Cruz cuando la camioneta en la que iban cayó en un canal inundado por las copiosas lluvias que azotan el oriente del país, limítrofe con Brasil y Paraguay.

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