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22 de agosto 2007 - 00:00

Fuertes versiones de que Bush hará echar al premier de Irak

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Nuri al-Maliki
Montebello (Canadá) y Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, es blanco de críticas cada vez más frecuentes de parte de altos funcionarios y legisladores de EE.UU., lo que obligó ayer al presidente George W. Bush a salir a desmentir versiones de que la Casa Blanca buscará forzar su destitución.

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Los rumores se vieron reforzados ayer cuando el embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crooker -quien el mes que viene debe presentar al Congreso un informe del que puede depender el futuro de la presencia militar en el país árabe-, aseguró que el desempeño del gobierno iraquí es «extremadamente desalentador».

En medio de este clima, el presidente Bush salió a respaldar al premier iraquí. «Existe cierto nivel de frustración con los líderes en general», relativizó durante la cumbre de mandatarios de América del Norte.

«La pregunta clave es: ¿el gobierno ( iraquí) responderá a las demandas del pueblo? Y si el gobierno no responde a las demandas del pueblo, reemplazarán el gobierno. Esa decisión depende de los iraquíes, no de los políticos estadounidenses», agregó.

Esta frase fue una respuesta a los senadores Carl Levin -presidente del Comité de Servicios Armados del Senado- y John Warner, republicano, quienes habían declarado el lunes que no eran optimistas sobre el compromiso de Al-Maliki para poner en orden su país.

«Creemos que las recientes reuniones de alto nivel entre los líderes iraquíes podrían ser la última chance para ese gobierno de resolver la crisis política de Irak», declararon los legisladores en un documento conjunto. «Y si esto falla, creemos que el Consejo Iraquí de Representantes y el pueblo iraquí necesitan juzgar los logros del gobierno y determinar qué acciones deberán ser tomadas -consistentes con la Constitución iraquí- para formar un verdadero gobierno de unidad para enfrentar esas responsabilidades», añadieron.

En una teleconferencia de prensa, Levin dijo que los líderes iraquíes fallaron en cuanto a sus propios parámetros de compartir el poder y los recursos, reformar las leyes, establecer la fecha de las elecciones provinciales o enmendar la Constitución. «Espero que la asamblea iraquí, cuando sea reconocida en pocas semanas, saque al gobierno de Al-Maliki de su oficina y lo reemplace por un primer ministro y gobierno menos sectario y más unificador», puntualizó.

  • Reconciliación

    En ese sentido, Bush insistió en que la escalada de tropas estadounidenses y las medidas de seguridad en Irak hicieron posible lo que él describe como un impulso a la reconciliación política llevada adelante por el pueblo iraquí, no por sus líderes políticos. «Se ha progresado», dijo. «Claramente, el gobierno iraquí debe hacer más a través de su Parlamento para ayudar a curar las heridas provocadas por haber vivido años bajo un tirano».

    Pero, más allá del tibio respaldo de ayer, lo cierto es que los gestos de acercamiento de Al-Maliki a Irán irritaron a la Casa Blanca, al punto de que Bush le llegó a lanzar advertencias públicas. Pese a ello, el primer ministro confirmó ayer que invitó al presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, a una cumbre en Irak, un encuentro que, sin dudas, provocará nuevos recelos.

    Las críticas al premier también llegaron desde Bagdad. «Los progresos en temas nacionales han sido extremadamente desalentadores y frustrantes para todos: para nosotros, para los iraquíes y para sus propios líderes», explicó el embajador Crooker a periodistas. «Yo diría que conseguir una reconciliación que tenga realmente significado, y que implique no solamente a los líderes sino a toda la sociedad, va a requerir tiempo», añadió.

    El diplomático y el general David Petraeus, comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, deben presentar un esperado informe ante el Congreso a mediados de setiembre, cuyas conclusiones podrían desatar otra ofensiva demócrata contra la presencia de las tropas norteamericanas en ese país. Croocker aseguró que el número de asesinatos interconfesionales ha bajado, aunque reconoció que han habido «algunos ataques con coches bomba espectaculares».
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