Funeral

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En una precaria sala del Consejo de Gobierno en Bagdad se celebró ayer el velatorio de Izzedin Salim, el presidenteimpuesto por EE.UU. y asesinado el lunes en un atentado de la resistencia. Envuelto en la vieja bandera iraquí (blanca, roja y verde), sus restos fueron despedidos por centenares de personas, entre ellos sus familiares directos, representantes del Consejo, ministros, diplomáticos y el administrador estadounidense, Paul Bremer.

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