6 de mayo 2005 - 00:00

Ganó Blair

Amparados en el elevado número de indecisos, en las críticas de los últimos días por su rol en la guerra de Irak y por el antecedente -todavía fresco- de la derrota de José María Aznar en España, algunos habían apostado a un descalabro electoral de Tony Blair. Pero eso no ocurrió y se convirtió ayer en el primer gobernante laborista británico en ganar tres elecciones seguidas. Sin embargo, su triunfo le dejará una mayoría parlamentaria notoriamente inferior a la de su anterior gestión, por lo que no se descarta que ceda el poder antes del final de su mandato a su ministro estrella, Gordon Brown, de Finanzas. Este, un laborista moderno, logró que el Reino Unido registre el período de expansión económica más largo de su historia, con indicadores que hacen la envidia en Europa.

Tony Blairfestejó ayer sureeleccióncomo primerministro.
Tony Blair festejó ayer su reelección como primer ministro.
Londres (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - El primer ministro británico, Tony Blair, ganó ayer las elecciones legislativas, pero en su nuevo mandato verá reducida su mayoría en el Parlamento. Su victoria lo convierte en el primer laborista de la historia en obtener un tercer mandato, pero pone en evidencia el desgaste que supuso para su liderazgo la guerra en Irak.

Al cierre de esta edición, Blair señaló que su futuro gobierno deberá responder mejor a «las preocupaciones de la gente» y manifestó su esperanza de que la nación pueda «mirar al futuro» y superar las divisiones por la guerra de Irak.

«Sé que Irak ha dividido al país, pero espero que ahora podamos unirnos y mirar hacia el futuro», afirmó.

«Si se confirman las proyecciones, estaremos ante un histórico tercer mandato laborista», declaró el premier y subrayó: «La gente parece querer un gobierno laborista, pero con una mayoría reducida. Nosotros deberemos responder a esto con sabiduría».

Según indicaban anoche sondeos a boca y datos parciales, los laboristas obtuvieron 37% de los votos, los conservadores 33% y los liberaldemócratas 22%. En bancas, esto implicaría una mayoría de 66 escaños para el oficialismo en el Parlamento de 646 asientos, muy por debajo de la de 161 bancas de que dispusieron en la anterior legislatura.

De confirmarse esas cifras, el partido de Blair tendrá ahora 356 diputados (412 en la legislatura saliente), mientras que los conservadores lograron 209 (166) y los liberal demócratas obtuvieron 53 (52).

Para gobernar con mayoría, un premier británico necesita obtener al menos 324 diputados, la mitad más uno de los 646 escaños de la Cámara de los Comunes.

Para calcular la mayoría obtenidapor el triunfador, se comparael número de bancas que obtuvo con la sumatoria de las de la oposición, lo que en este caso daría el mencionado saldo de 66. Al cierre de esta edición, los «tories» admitían la victoria laborista.

• Agresiva campaña

El Partido Conservador, que impulsó una agresiva campaña centrada en el control de la inmigración y más policías en las calles, no sufrió la humillante derrota que se le pronosticaba.

«Creo que éste es un primer paso. Podemos mantener nuestra cabeza muy alta, porque le hemos dado un fuerte golpe en la nariz a Blair», afirmó
Alex Deane, ministro de Educación en el «gabinete en las sombras» de los conservadores.

Rosie Campbell
, analista independiente, coincidió con ese diagnóstico pero estimó que «los resultados podrían haber sido peores» para los laboristas. «Estos resultados significan que Blair puede mantenerse durante un tiempo más en el poder. Pero no indefinidamente», explicó. Así, se cree que Blair no cumplirá su mandato de cinco años -para el que ha sido electo- y podría pasar el relevo a su exitoso ministro de finanzas, Gordon Brown, más rápidamente que lo previsto (ver vinculada).

Según observadores, la robustez de la economía -con índices de crecimiento, desempleo e inflación que son la envidia de Europa- explica en buena medida la permanencia del Nuevo Laborismo en el poder. No en vano fue apoyado por el empresariado y por prácticamente toda la prensa. Sin embargo, el haber llevado al país a la guerra en Irak asegurando que el régimen de Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva -lo que luego se comprobó como falso- le hizo perder votos.

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