Brasilia (ANSA) - El gobierno brasileño iniciará gestiones para la adquisición de 36 aviones de guerra como parte de la modernización de sus fuerzas armadas, en coincidencia con las advertencias de sectores de la prensa y de dirigentes oficialistas opositores sobre el rearme venezolano.
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El gobierno brasileño descartó cualquier carrera armamentista con Venezuela, pero confirmó el incremento de los presupuestos militares.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva instruyó al jefe de la Fuerza Aérea, el brigadier Juniti Saito, para que retome las gestiones, iniciadas en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, para la adquisición de 36 cazabombarderos por un monto de 2.200 millones de dólares, informó el diario «O Estado de Sao Paulo».
La semana pasada, el ministro de Defensa, Nelson Jobim, puso en marcha la ofensiva por el anunciado aumento en 50% del presupuesto para las tres fuerzas armadas en 2008 que, según estimó, puede superar los 5.000 millones de dólares.
El gobierno brasileño se propone equipar a la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) con aeronaves de quinta generación y, paralelamente, desarrollar la industria bélica.
Para tal fin, dará prioridad a aquellas empresas que junto con la venta de las aeronaves garanticen transferencia de tecnología.
El ministro Jobim planteó en una audiencia pública celebrada en el Congreso que el programa de defensa «precisa estar vinculado al desarrollo nacional, a la creación de un parque industrial de defensa».
Entre los modelos que son analizados por la Fuerza Aérea se encuentran el caza Eurofighter, construido por un consorcio europeo; el Gripen, británico-sueco; el francés Rafale, y el Sukhoi, de fabricación rusa.
Tecnología
En principio, según el diario «O Estado», las aeronaves francesas serían las que cuentan con mayores chances ya que la fábrica Dassault garantiza transferencia tecnológica, algo que no ofrece la estadounidense Lockheed, constructora de los conocidos cazas F -35.
Según el diario de San Pablo, el gobierno decidió modernizar la aeronáutica por dos motivos: «la precariedad» de la flota de la FAB y en respuesta al rearme impulsado en Venezuela por Hugo Chávez.
«Brasil y Venezuela están rearmándose. El gobierno brasileño reacciona a los planes de Chávez», afirmó el matutino en su portada de ayer.
El brigadier Juniti Saito afirmó recientemente que 37% de los 719 aviones de la Fuerza Aérea se encuentra fuera de servicio, por falta de mantenimiento o de repuestos.
El semanario «Epoca» publicó recientemente un artículo acerca los gastos militares de Chávez, al que adjuntó un cuadro comparativo con los efectuados en Brasil.
La nota, aparecida en la portada de la revista, llevaba por título «¿Brasil debe tener miedo de él (Chávez)?».
Líderes políticos, como el ex presidente José Sarney, también expresaron su aprensión ante el supuesto rearme del gobierno venezolano.
Preocupación
Sarney, actual senador, cercano al gobierno de Lula, manifestó su preocupación en el Congreso y definió al gobierno de Caracas como una «amenaza» a la estabilidad regional.
La especulación de los medios y de algunos dirigentes políticos confronta con las declaraciones del ministro de Defensa, quien aseguró la semana pasada ante el Congreso que Brasil «no se embarcará en una carrera armamentista» y tampoco está expectante de los movimientos de Venezuela.
Lula da Silva encomendó al titular de Defensa y al ministro extraordinario de Asuntos Estratégicos, Roberto Mangabeira Unger, el diseño de un nuevo plan de defensa hasta 2008, que enfatizará la frontera amazónica, de unos 10.000 kilómetros con siete países sudamericanos.
El general Peri aseveró que «nuestra prioridad es la Amazonia, contra quien quiera que sea», y la palabra clave es «disuasión», remarcó.
El gobierno brasileño -trascendió ayer en el diario «O Globo»- también sigue con reserva los movimientos del gobierno de los Estados Unidos, que analiza implantar una base militar en Surinam, que tiene frontera con la Amazonia brasileña.
De acuerdo con el diario «O Globo», la presencia de efectivos estadounidenses en ese país puede «ampliar» las «tensiones con Venezuela».
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