Gobierno británico respaldó proyecto de Brexit, tras acuerdo con UE (resta el Parlamento)
La premier Theresa May logró el respaldo del consejo de ministros. La tarea más difícil ahora será conseguir apoyo de las Cámaras. Asimismo, los líderes de los otros 27 países de la Unión deben también ratificarlo.
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Theresa May durante el anuncio.
Tras convencer a un gabinete muy dividido sobre el Brexit, por el que ministros euroescépticos y proeuropeos dimitieron en los últimos meses, May se enfrenta aún a la casi imposible tarea de obtener el respaldo del parlamento.
May tiene una muy pequeña mayoría absoluta para la que depende del apoyo de los 10 diputados del pequeño partido norirlandés DUP, contrarios a que la provincia británica de Irlanda del Norte tenga un trato diferente al resto del Reino Unido.
Y se enfrenta a la rebelión de decenas de diputados conservadores partidarios de un Brexit duro.
Unos cien manifestantes convocados por grupos probrexit se habían reunido por la tarde ante las puertas de Downing Street para pedir a los ministros que rechazasen lo que consideran una "traición" al espíritu del Brexit, previsto para el próximo 29 de marzo.
"Solo queremos irnos, pero no nos escuchan", dijo a la AFP un manifestante de 70 años que no quiso dar su nombre. "Quieren que votemos otra vez, lo que nos convertiría en un hazmerreír", agregó en referencia a la petición de los activistas proeuropeos para que haya un nuevo referéndum.
"Sé que nos esperan días difíciles", afirmó May en referencia a la avalancha de críticas de partidarios y opositores del Brexit. "Esta es una decisión que será intensamente escrutada", reconoció, pero "creo firmemente que es el mejor acuerdo que podía negociarse".
Por la mañana, el texto había recibido duros ataques en el Parlamento por parte de los diputados probrexit del propio Partido Conservador de May, que acusaron a la jefa del gobierno de haber hecho concesiones inaceptables a Bruselas.
"La primera ministra ha estado dos años negociando un mal acuerdo", afirmó el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn.
Los británicos decidieron en un referéndum el 23 de junio de 2016, con 52% de los votos, salir de la Unión Europea tras 43 años de integración.
El mayor problema en las negociaciones entre Londres y Bruselas fue cómo evitar la reimplantación de una frontera con vigilancia policial entre la República de Irlanda -miembro de la UE- y la provincia británica de Irlanda del Norte.
Ambas partes estaban de acuerdo en que una frontera dura podría amenazar el acuerdo de paz de 1998 que puso fin a 30 años de sangriento conflicto en Irlanda del Norte.
Gracias a la unión aduanera europea, las personas y las mercancías pueden circular libremente entre las dos Irlandas, lo que ha permitido reforzar los lazos intercomunitarios.
Las autoridades temen que si se instaura una infraestructura aduanera en la frontera tras el Brexit, esta pueda convertirse en blanco de ataques de grupos paramilitares disidentes.
El acuerdo prevé, según explicó Barnier, que mientras se busca una solución mejor, Reino Unido permanezca dentro de la unión aduanera europea e Irlanda del Norte continúe además dentro del mercado único.
La solución final pasará por la negociación de una futura relación entre Reino Unido y la Unión Europea, especialmente un eventual acuerdo de libre comercio, que debe entrar en vigor tras el final del período de transición previsto hasta el 31 de diciembre de 2020.
Si tal acuerdo no se ha alcanzado en esa fecha, la transitoriedad podría ampliarse, precisó Barnier.




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