16 de julio 2003 - 00:00

Gobierno iraní revela que fotógrafa murió por golpes

El vicepresidente de Irán reveló el miércoles que la fotógrafa canadiense de origen iraní, Zahra Kazemi, falleció a causa de una hemorragia cerebral después de haber sido golpeada durante su detención en Teherán, pero las autoridades negaron a Canadá la posibilidad de llevar a cabo su propia investigación.

"Murió a consecuencia de una hemorragia cerebral después de haber sido golpeada", indicó Mohammad Alí Abtahi, vicepresidente iraní, al revelar los primeros resultados de una investigación realizada por una comisión gubernamental.

Las autoridades iraníes habían indicado en primer lugar que Zahra Kazemi, de 54 años, falleció a causa de "un ataque cerebral" en un hospital de Teherán a donde había sido ingresada tras haber sufrido un malestar durante un interrogatorio realizado por agentes del ministerio de informaciones.

La fotógrafa había sido detenida el 23 de junio cuando estaba fotografiando la cárcel de Evine, en el norte de Teherán.

El presidente iraní Mohammad Jatami había solicitado el domingo a cuatro de sus ministros llevar a cabo una investigación acerca de las circunstancias de su deceso.

El ministro de Salud, Massud Pezechkan, indicó igualmente que la causa del deceso había sido una hemorragia cerebral, pero se negó a explicar las razones de dicha hemorragia, afirmando que la investigación continuaba.

"Examiné personalmente su cuerpo y no había contusiones en el rostro. Vamos a examinar de nuevo el cuerpo y voy a ver el informe. He designado un equipo médico para que estudie este caso", dijo a los periodistas.

Pezechkan rechazó las peticiones de Canadá para repatriar el cuerpo de la fotógrafa.

"Tenemos los conocimientos suficientes para examinar el cuerpo y descubrir las causas del deceso, no vamos a permitir que equipos extranjeros investiguen", añadió el ministro de Salud.

El pasado lunes Canadá endureció su posición frente al régimen iraní y exigió la repatriación de los restos de la fotoperiodista canadiense, quien, según su familia, habría sido golpeada hasta la muerte a fines de junio cuando tomaba fotos de la prisión de Evine.

Después de algunas reticencias a protestar, Ottawa dio a entender el lunes que las relaciones entre los dos países se resentirían si el régimen iraní no aclaraba las circunstancias que condujeron a la muerte de esta fotógrafa de 54 años.

Desde Montreal su hijo único, Stephan Hachemi, trata de obtener esa repatriación.

El joven de 26 años asegura que la madre de Kazemi, que vive en Irán, fue "obligada" a firmar documentos autorizando su sepultura en Chiraz, en el sudoeste iraní.

La agencia oficial iraní Irna informó el martes que la comisión investigadora había ordenado que el cuerpo de la fotógrafa no fuese enterrado antes de que terminara la investigación.

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