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Génova, Turín, Perugia y Roma fueron algunas de las localidades donde fue requerida la presencia de equipos de artificieros, según informaron fuentes judiciales.
Los mayores momentos de tensión se vivieron en la capital italiana, en donde la presencia de una bolsa de viaje sospechosa obligó a interrumpir durante cerca de una hora el servicio de la línea A del metro en la estación de Vittorio Emanuele.
Tras examinar la bolsa, los agentes comprobaron que se trataba de una falsa alarma.
Una situación parecida se vivió en Génova, en donde a primera hora se desalojó parcialmente la estación ferroviaria Príncipe para permitir la actuación de los artificieros.
En cambio en Turín las amenazas telefónicas obligaron a desalojar el Palacio de Justicia y las calles adyacentes, mientras en Perugia se intervino ante un objeto sospechoso en las cercanías de la sede local de la patronal Assoindustriali.
Italia ha reforzado la protección de los denominados "objetivos sensibles" tras los atentados realizados la semana pasada en Madrid y que han sido atribuidos a Al Qaeda.
El Gobierno ha dispuesto el despliegue de 4.000 militares, que junto a los 12.000 agentes, entre policías y carabineros, ya vigilan posibles blancos de un atentado terrorista.
Entre estos objetivos se incluyen a los edificios públicos, museos, catedrales, estaciones, aeropuertos, las representaciones extranjeras y, sobre todo, las españolas presentes en Italia, como son las embajadas, consulado, compañías aéreas, escuelas y centros culturales.
A esta lista se añaden conducciones de agua, los tendidos eléctricos y la red de transmisiones, junto a los aeropuertos, en especial el de Roma, ciudad que cuenta con numerosos controles en las estaciones de metro y de ferrocarriles, así como en las inmediaciones del Vaticano.