Liberales de derecha y Demócratacristianos son los aliados del nuevo ministro Mark Rutte
En Holanda asumió sus funciones el primer gobierno de minoría constituido en este país desde la Segunda Guerra Mundial, integrado por liberales de derecha y demócrata-cristianos y apoyado en el Parlamento por el partido de extrema derecha que lidera el populista xenófobo Geert Wilders.
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El nuevo primer ministro es Mark Rutte, de 43 años, el primer liberal en encabezar un gobierno en Holanda en los últimos 92 años.
El hasta ahora ministro de Relaciones Exteriores, Maxime Verhagen, de 54 años y miembro del partido demócratacristiano CDA, asumió los cargos de viceprimer ministro y ministro de Economía.
Como nuevo ministro del Exterior asumió Uri Rosenthal, de 65 años, quien pertenece al partido liberal de derecha VVD, de Mark Rutte.
Con el apoyo del partido ultraderechista PVV de Wilders, el nuevo gobierno cuenta con 76 de los 150 mandatos en la Cámara baja, es decir, una mayoría mínima de un solo mandato.
Aunque su partido no participa directamente en el gobierno, el islamófobo Wilders podrá ejercer una considerable influencia sobre la política del nuevo Ejecutivo holandés.
Conforme a un acuerdo pactado por Rutte y Verhagen con Wilders, el nuevo gobierno prohibirá de forma general el uso del burka, la túnica islámica que cubre totalmente a la mujer, y del velo islámico para empleadas de las oficinas públicas. Además, Wilders anunció que en los próximos años se reducirá a la mitad la inmigración de personas provenientes de países islámicos y otras naciones no occidentales.
El acuerdo de coalición prevé la aplicación de recortes por un monto de 18.000 millones de euros (u$s 25.400 millones) para sanear el presupuesto del Estado y la reducción de la ayuda al desarrollo y de la contribución holandesa al presupuesto de la Unión Europea.
También se reducirá el tamaño del Parlamento y del aparato burocrático, mientras que se incrementará en 3.000 uniformados el número de policías.
En el ámbito social, sin embargo, el nuevo gobierno aumentará el gasto destinado a las prestaciones para la vejez y provisionalmente solo elevará a 66 años, en lugar de a 67 años, la edad de jubilación.
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