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El canciller interino hondureño aseguró que su Gobierno sigue abierto al proceso de negociaciones, pero no dejó en claro cuándo podrían retomarse las conversaciones que colapsaron el fin de semana cuando fue rechazada la propuesta de Arias de reinstaurar al depuesto presidente Manuel Zelaya al frente de un gobierno de unidad nacional.
Zelaya advirtió que, si no se alcanzaba un pronto acuerdo para su vuelta al poder, iba a regresar por la fuerza a su país a pesar de una orden de captura en su contra y de las advertencias de la comunidad internacional de que su llegada podría desencadenar un baño de sangre.
Sindicatos fieles al mandatario depuesto comenzarán mañana una huelga general del 48 horas contra el golpe de Estado, sumándose a las manifestaciones diarias que pacíficamente han exigido la reinstauración del mandatario.
Como muestra de fuerza, partidarios del Gobierno de facto tenían previsto concentrarse hoy en la capital hondureña para lo que dijeron sería una masiva manifestación por la paz.
El mandatario interino, Roberto Micheletti, rechazó de plano el regreso al poder de Zelaya, que fue expulsado del país hace más de tres semanas a punta de pistola por supuestamente haber violado la ley al intentar consultar a la población sobre una reforma constitucional que permita la reelección presidencial.
"Estoy pendiente de recibir una nueva propuesta de él (por Arias) para seguir trabajando. Tengo instrucciones del presidente Micheletti para seguir trabajando", dijo el canciller interino Carlos López a un canal local de televisión.
Presión internacional
Las Naciones Unidas y la comunidad internacional advirtieron al Gobierno de facto que debe permitir el regreso de Zelaya al poder, mientras que Estados Unidos, la Unión Europea y organismos de crédito cortaron desembolsos financieros al empobrecido país como medida de presión.
Según el canciller interino, la Corte Suprema de Justicia de Honduras emitió ayer por la noche una declaración donde dice que Zelaya fue destituido y por lo tanto no puede regresar a la presidencia.
"Eso es una barrera" para su vuelta, comentó.
Pero, Arias, que había pedido 72 horas para tratar de acercar posiciones y evitar brotes de violencia en el dividido país, ya tendría lista una nueva propuesta para presentarle a las partes, según López.
El Gobierno de facto desplegó en los últimos días soldados en distintos puntos del país por si el derrocado presidente cumple con su promesa de regresar a tierra natal.
El Congreso de Honduras y la fiscalía general planeaban reunirse hoy para discutir y votar si se le debería permitir regresar a Zelaya bajo ciertas circunstancias, dijo un legislador.
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