Latinoamérica se vio representada mayormente por militantes mexicanos, que lucieron banderas alusivas a Chiapas y a «Marcos», y brasileños con banderas rojas, que en algún momento acompañaron las campañas políticas de Luiz Inácio Lula Da Silva, que perdió su presencia en las insignias del PT.
Más de 30.000 personas llegaron el miércoles a la noche a Miami. La mayoría de los globalifóbicos internacionales eligieron la vieja mansión Burdiners, de Miami Beach, para tomarla y preparar la protesta. A las 3.00 la policía, alertada por las protestas de los vecinos del distrito Art Déco, donde está esa antigua tienda, hoy museo municipal, allanaron el lugar y descubrieron a los manifestantes preparando lo que serían cócteles molotov y ciertas armas blancas potenciales.