Hugo Chavez regresó al poder y sorprendio con discurso moderado
Hugo Chávez reasumió ayer el poder en Venezuela, después de tres días de aguda crisis política, del fracaso de un golpe cívico-militar y de un arresto en una guarnición militar. En su mensaje, el mandatario mostró un tono inesperadamente conciliador y evitó sus tradicionales amenazas a la oposición y las diatribas contra los Estados Unidos. Asimismo, llamó a la concordia, pidió calma a la población y dijo estar dispuesto a enmendar sus propios errores. Mientras en Caracas sus partidarios festejaban ruidosamente, una ola de saqueos mantuvo la tensión y puso en guardia a las autoridades. Incómodo tras su aval al efímero gobierno del empresario Pedro Carmona, que ayer permanecía bajo arresto, Estados Unidos reaccionó con frialdad al regreso de Chávez y se limitó a reclamarle respeto a las libertades democráticas. Mientras las expectativas se concentran en lo que pueda ocurrir hoy con el precio del crudo (la caída de Chávez había provocado una baja de 6%), el mandatario repuesto logró la renuncia del directorio de la petrolera estatal, cerrando el conflicto que desató el golpe del jueves.
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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, volvió ayer al poder tras superar el fin de semana un golpe de Estado y una breve detención en un cuartel militar.
•Saqueos multiplicados
En tanto, los saqueos estallaron el viernes en la capital y el interior, se multiplicaron el sábado y continuaban ayer en zonas populosas del oeste y sudoeste de Caracas.
Freddy Bernal, fervoroso chavista y alcalde del municipio Libertador (centro y populoso oeste capitalino), denunció «saqueos generalizados en (la parroquia) Sucre, Caricuao (Sudoeste) y otros lugares» de Caracas. Fuentes independientes también reportaron saqueos en Catia (extremo oeste), Antímano y La Yaguara (Sudoeste). Desde el jueves pasado, cuando se desencadenó el golpe de Estado cívico-militar, los enfrentamientos en Caracas dejaron 41 muertos y 323 heridos, informó la brigada de bomberos metropolitanos. Ayer el panorama en Caracas era un tanto desolador. Vidrieras rotas, tiendas saqueadas y manchas de sangre testimoniaban los disturbios. El alcalde de Caracas, el opositor Alfredo Peña, denunció que sus oficinas fueron baleadas.
El efímero presidente Carmona solicitó a la Iglesia Católica que le «garantice su vida y la de su familia», según indicó Baltazar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal.
Chávez, quien fue elegido por primera vez con más de 70% de los votos, había confrontado de forma cada vez más dura con Fedecámaras, la Confederación de Trabajadores Venezolanos (CTV, que responde al ex presidente socialdemócrata -AD-Carlos Andrés Pérez), la Iglesia y fundamentalmente los medios de comunicación, entre ellos los diarios «El Nacional» y «El Universal», y los canales Televen y Globo visión. De la mano de una crisis económica persistente, un alto índice de criminalidad, y de un descenso importante del precio del petróleo (Venezuela es el cuarto exportador mundial), Chávez había perdido popularidad aunque aún conservaba la adhesión de un tercio de la población, en especial de la clase baja, enorme mayoría en Venezuela (80%). Su caída había estado precedida por la rebelión de varias semanas de los gerentes de PDVSA, más un paro de 48 horas convocado por Fedecámaras y la CTV. Mientras éstas manifestaban el jueves en un acto multitudinario, con gran participación de la clase media, se desencadenó la violencia que derivó sólo en ese día en quince muertos. Tras las muertes, los generales que aún le eran leales a Chávez le reclamaron el puesto. Sus más acérrimos opositores estaban convencidos de que el alejamiento era definitivo, pero duró sólo 48 horas.




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